Me duele mucho leer tantos testimonios de abusos y violencia. Siento que literalmente todas cargamos con fantasmas que nos arruinan o arruinaron la vida. Y es terrible saber que todavía continúa el miedo a hablar y a denunciar: por gente que opina, por familiares, por lo que sea.
No hay plata para la obra pública ni para la educación pública ni para la salud pública. No hay plata para las personas con discapacidad, ni para quienes trabajaron siempre y aspiran a una vejez digna. No hay plata para la ciencia ni para el arte.
A esto lo llaman libertad.
perdon por molestar pero alguien sería tan amable de decirme quién me va a entregar sus emociones? quién me va a pedir que nunca lo abandone? quién me tapará esta noche si hace frío? quién me va a curar el corazón partido?