chicas, normalicen eso de "así no quiero que me quieran el resto de mi vida" y sigan adelante. Son literalmente la chica soñada de alguien. No se conformen.
La decepción tiene un poder que pocos admiten: ayuda a soltar. Duele y confunde, pero también aclara. Cuando entiendes que no eres valorado como mereces, algo cambia: dejas de insistir. No es que desaparezca el cariño; desaparece la ilusión.
Y con eso, empiezas a elegir paz.