volvió a ser octubre, pero esta vez ya no estoy enamorada, ni me gusta alguien, no tengo las mismas amistades, la persona que consideraba mi lugar seguro ya no está, pude sacar a personas que no sumaban y estoy aprendiendo a estar sola de nuevo
Madurar es aceptar que yo también fui la mala en algunas historias. Que también lastimé, incluso tomando decisiones que creí correctas porque no sabía ni tenía la sabiduría que tengo hoy. Yo también la cagué y sigo aprendiendo.