Me dí cuenta (de nuevo) que no hay momento más mágico que estar riéndote a carcajadas con la gente que querés y de pronto quedarte mirandoles en silencio pensando “pucha, qué fortuna”.
Le aviso a cami preocupada que le rompí una compotera de vidrio qué estaba llenando con tutucas...
Lo primero que me dijo fue, no comas ninguna tutuca, tiralas....
Señooora que clase de gorda cree que soy?