te levantas un domingo, hacen 14 grados, te pones un buzo largo medio gastado, pones la pava y te haces unos mates bien amargos. la felicidad está ahí, en el otoño, no busquen más
me parece relindo cuando la cotidianidad de uno se cruza con la cotidianidad de otras personas absolutamente desconocidas tipo yo todos los días me encuentro con el mismo señor a la misma hora en la misma esquina o sé que voy tarde porque mi vecina ya viene con sus perros y así