El verdadero “viernes y el cuerpo lo sabe” a los 30 es saber que el plan de hoy ya no es salir de rumba, sino sobrevivir a tus propias malas decisiones emocionales en pijama y tratando de entender por qué te gusta complicarte la vida.
Tengo 26 años y a veces pienso que se me está acabando la vida. Por un lado me siento super joven para algunas cosas y por otro, siento que el tiempo se me acaba y que con 30 años ya debería tener ciertas cosas realizadas.