El amor después de los 25 es diferente.
No buscas emociones fuertes. Buscas estabilidad, amabilidad y objetivos compartidos. Ya has superado la etapa de los juegos y las mariposas en el estómago.
Anhelas paz, seguridad emocional y a alguien cuyo futuro coincida con el tuyo.
Soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.