A veces la vida no rompe con odio, sino con miedo. Y es ese miedo el que empieza a borrar ideales, a cuestionar lo justo y lo correcto. Hay momentos en los que desaparecer parece más fácil que seguir creyendo.
odiarse a sí misma por el daño que otros le hacen. Le resulta más coherente buscar la culpa en ella que aceptar que ama a personas con la crueldad suficiente para lastimarla.
Sigmund Freud decía que las personas tienden a recrear en la adultez los mismos patrones dolorosos de la infancia, no porque les gusten, sino porque el inconsciente intenta resolver, dominar o reparar aquello que quedó abierto, roto o incomprendido.
El gaslighting no es confusión, es estrategia: hacerte dudar de lo que sientes, recuerdas y sabes, para que la verdad deje de ser tuya y pase a ser de quien te niega.
“El hombre propone y Dios dispone. Todo el mundo cree hacer lo mejor, pero Dios juzga las intenciones. Deja en manos de Dios todo lo que haces, y tus proyectos se harán realidad.”
Proverbios 16:1-3 TLA