Me está fascinando el caso de Sydney Sweeney porque está dejando al descubierto una contradicción bastante incómoda.
Se supone que "mi cuerpo, mi decisión" no?
Pero resulta que cuando una mujer como Sydney Sweeney decide mostrar SU cuerpo porque le da la gana, ser sensual y además convertir esa imagen en un negocio, de pronto la autonomía femenina parece tener términos y condiciones.
Y no, Sydney Sweeney no es “la rubia tonta que se desnuda”.
Me acabo de enterar que la mujer restaura coches clásicos. Restauró prácticamente desde cero una Bronco de 1969 y documentó el proceso en Syd’s Garage en bikini? NO... en overoles mugrosos.
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Viene de una familia de mecánicos y esa afición terminó convirtiéndose incluso en colaboraciones comerciales con Ford.
También compra y restaura propiedades antiguas.
Es actriz, productora y empresaria.
En la campaña de Novig, Sydney no es sólo una modelo: es socia estratégica y accionista de la empresa, y participó en la creación de la campaña.
Y ahí está la contradicción: defendemos “mi cuerpo, mi decisión”, pero parece incomodarnos cuando quien decide mostrarlo es una mujer que encaja en los estándares tradicionales de belleza.
Sydney conoce el poder de su imagen, lo controla y lo convierte en negocio.
Puede reparar una Bronco en jeans y playera, producir una película, invertir en una empresa y también posar casi desnuda si quiere.
No son mujeres distintas, es la misma joven mujer ejerciendo su libertad.