🇦🇷👇🏻🧵El gran perdedor de la Copa del Mundo
Sí, me refiero a Lionel Messi. Y no precisamente por haber perdido la Copa del Mundo. En este torneo perdió algo mucho más importante: el respeto de millones de aficionados y la imagen pública, al menos parcialmente positiva, que todavía conservaba.
En 2014, Messi perdió la final del Mundial y prácticamente nada cambió. Seguía siendo un ídolo de masas, admirado y respetado por millones de personas. Sí, tenía detractores deportivos, pero esa discusión permanecía dentro del ámbito futbolístico.
Esta vez fue diferente.
Sus actitudes dentro y fuera de la cancha, sumadas a las ayudas arbitrales que, desde Qatar 2022, han rodeado a Argentina y al propio Messi, terminaron por sacar el debate del nicho futbolístico. La percepción de que ha sido beneficiado por el sistema dejó de ser una opinión de unos cuantos para convertirse, durante este Mundial, en una conversación instalada dentro de la cultura popular.
En estas semanas vimos un claro ejemplo de la psicología de masas. El nivel de rechazo que provocaron Messi y Argentina fue extraordinario; al menos yo nunca había presenciado algo similar. Y no, no fue producto de una campaña organizada ni de que la gente simplemente se dejara influenciar, había suficiente evidencia sobre la mesa.
El aficionado casual empezó a percibir que, partido tras partido, ocurrían situaciones extrañas: un trato distinto para Argentina y para Messi, mayor permisividad hacia ellos y un criterio mucho más riguroso para sus rivales. Al mismo tiempo, numerosos creadores de contenido comenzaron a recopilar jugadas polémicas y decisiones arbitrales que favorecieron a Argentina. Otros fueron todavía más atrás y difundieron recopilaciones de episodios ocurridos a lo largo de más de quince años, donde, a su juicio, Messi también había resultado beneficiado.
Temas como el conflicto de intereses entre el patrocinio de UNICEF al Barcelona, mientras Şenes Erzik ocupaba simultáneamente un cargo directivo en UNICEF y la presidencia de la UEFA; el caso Negreira; los penales de Qatar 2022 y otras polémicas que el aficionado común desconocía, comenzaron a circular masivamente. Millones de personas conocieron por primera vez esos antecedentes y terminaron formando una percepción mucho más negativa sobre todo lo que rodea a Messi.
Todo ello terminó por reforzar, para millones de personas, la idea de que se trata de un futbolista al que el sistema ha protegido y favorecido durante años.
Lo más irónico es que Messi nunca necesitó todo eso. Su talento fue suficiente para marcar una época. Precisamente por eso, su legado fue el que más salió perjudicado en este Mundial. Puede que haya perdido una copa, pero, en términos de imagen pública, credibilidad y percepción internacional, creo que fue el verdadero gran perdedor de este torneo.
CLAUDIA SHEINBAUM ESTÁ INDIGNADA.
NO POR LAS 135 MIL PERSONAS D3SAPARECIDAS DEL 2018 A LA FECHA.
NO POR LOS 220 MIL, MEXICANOS EJ3CUTADOS, DEL 2018 A LA FECHA.
NO POR LOS MÁS DE 60 MIL MENORES DE 15 AÑOS, D3SAPARECIDOS DEL 2018 A LA FECHA.
NO POR EL MILLÓN, CIEN MIL EMPLEOS FORMALES, PERDIDOS POR LA PANDEMIA (EN EL SEXENIO PASADO)
NO POR LOS MÁS DE 800 MIL MU3RTOS POR EL COVID (EN EL SEXENIO PASADO)
NO POR LAS MÁS DE 900 MIL D3FUNCIONES EN EXCESO DE MORT@NDAD.
CLAUDIA SHEINBAUM, ESTÁ INDIGNADA, POR LA FORMA EN QUE LAS AUTORIDADES DE ESTADOS UNIDOS, CAPTURARON A UN N@RCOTRAFICANTE CONFESO, QUE GOZABA DE TOTAL IMPUNIDAD EN MÉXICO.
¿REALMENTE PARA QUIÉN, GOBIERNA CLAUDIA SHEINBAUM? 🤔
✍️ Salvador Hernández
Vamos con un facto: la cultura de la propina debería desaparecer. No es mi responsabilidad como cliente pagar el sueldo digno que el dueño del restaurante se niega a darle a sus meseros. Cobren lo justo en el menú y punto. Ustedes qué opinan?
Le dije a mi terapeuta:
"Siento que me estoy quedando atrás de todos los demás de mi edad".
Ella no me dio consuelo.
Al oírla, todo mi cuerpo se quedó paralizado.
Esto es lo que ella acaba de responder:
Hay una teoría que dice que Barnum si tenía una sirena real en su exhibición pero que en el incendio se perdió. Fue cuando la sustituyó con esa pieza de taxidermia mitad pez, mitad mono que conocemos.
Me gusta creer que hubo una sirena verdadera.
“Permítame ofrecerle mi definición de justicia social: Yo me quedo con lo que gano y usted se queda con lo que usted gana. ¿No está de acuerdo? Bueno entonces explíqueme: ¿cuánto de lo que yo gano le pertenece a usted y por qué?”
Con esta pregunta directa y sin rodeos, el economista y pensador estadounidense Walter E. Williams desafiaba la idea dominante de “justicia social” redistributiva. Para él, la verdadera justicia no consiste en quitarle a unos para darle a otros, sino en respetar el derecho de cada persona sobre el fruto de su propio esfuerzo.
Williams, que creció en un barrio pobre de Filadelfia y se convirtió en un defensor de la economía de libre mercado y los derechos individuales, usaba esta frase para exponer lo que consideraba una incoherencia moral: si se acepta que el Estado puede decidir cuánto le “pertenece” a otro de tu trabajo, entonces ya no hay propiedad privada, solo propiedad concedida por el poder.
Una reflexión incómoda, provocadora y muy clara que sigue generando debate hoy en día.