Cuando la pregunté dónde quería que me pusiera, ELLA sonrió "Ya lo sabes, pero solo si quieres. Te quiero en medio de los dos, hoy te toca a ti" Me sonrojé al principio, pero me armé de valor para responder "Pues sí, sí que quiero probarlo". Una nueva experiencia comenzaba hoy.
Cuando el juguete se adaptó a la perfección, cambiamos de posición para sentir yo también el otro extremo. Logramos una conexión única, transmitiéndonos un placer mutuo. Es una maravilla compartida y libre de tabúes que recomiendo en pareja. Adiós a todos los prejuicios falsos.
Compartir a tu MUJER no es malo; lo malo es el engaño. Busca momentos para proporcionarle el placer que toda persona requiere. No somos seres de una sola persona: hablad, comunicaos y decidid JUNTOS. La clave del estilo de vida liberal es la honestidad y la complicidad absoluta.
Después de correrse en mi cavidad anal, le susurré al oído "Deberías probarlo un día". Él me dijo "Pero si ya lo haces tú". Le respondí "No, me refiero a una de verdad, de carne, no es lo mismo. Hazme caso" Me sonrió "Si tú lo dices... a ti te vuelve loca". Le dije: "¿Lo busco?".
"¿Qué fantasía te queda por cumplir?", pregunté. ELLA sonrió "Espero que muchas aún, pero sobre todo una: verte con otro hombre. Sé tus bloqueos, pero yo cumplí tu fantasía con una MUJER. ¿Quieres que busque un invitado?". La total complicidad superó al miedo en un instante.
"Imagina que te la froto así... ¿También estarías suplicando que te la meta?". Aquel hetero socialmente me suplicaba "Joder, métela". No era lo pactado, pero ante tanta excitación y ante ese cuerpo entregado, entré en él mientras me decía con urgencia "Préñame, préñame".