Da un paso atrás moviendo sutilmente la mano hacia su sable laser:
— ¿Trabajar para el Imperio? —no juzga, pero si mantiene la distancia necesaria para no morir a manos del desconocido en caso de que sea lo que quiere—. Así que eres un sith.
Coincido. Trabajar de forma indirecta para el Imperio es lo mejor que se puede hacer en estos tiempos.
Uno tiene que dejar atrás la mentalidad de entonces y adaptarse. Resiliencia.
—Hizo algo similar, salvo que él no llevaba túnica, sino capa con capucha, pero era parecido.—
��� Ese es el pensamiento, Sera, a romper bocas.–
Algo de beber, pero creo que va a ser bastante suave. – Comentó mirando alrededor. La música era estruendorosa.– Curioso. Hace tiempo que no salía a bailar.
— Bueno, eso es suficiente.
Si tiene que terminar alguna pues cosas de la vida, tampoco va a quedarse pasmada sin mover un músculo, ¿no?
— ¿Qué has pedido?
Puedo prometer no iniciar ninguna pelea.
– Ahora bien, también prometía acabarlas. Arria entró en el lugar como si le perteneciese, yendo hacia la barra donde pidió dos de la bebida más fuerte que tuviesen.–
— Está bien, pero por favor, no mates a nadie.
Sabe a qué se expone si va con Arria así que no insiste demasiado. Solo espera salir de allí por su propio pie y no porque se la lleven presa.
Bastante fáciles de mirar. Mi amiga que luego no liga.
Venga, vamos a la taberna. A ver si encontramos un chico o chica o ser indeterminado que te parezca atractivo.