Si presentas fiebre, sarpullido o tos, podría tratarse de un caso de sarampión, una enfermedad altamente contagiosa.
Evita automedicarte y acude de inmediato al centro de salud más cercano para recibir atención médica.
Un diagnóstico oportuno puede prevenir complicaciones.
¡Vacunar salva vidas! Vacunar es amar.