No hay que olvidarse nunca quien estuvo ahi para calmarte cuando tenias un ataque de llanto, de miedo, de angustia, o de enojo. No hay que olvidarse NUNCA quien nos prestó un hombro, un beso, un abrazo. No hay que olvidarse nunca de quien nos refugió cuando afuera...era tormenta.
Mi psicóloga me dijo: “Cuando no te sientes bien en un lugar, donde antes te sentías plena, es porque esa etapa ya terminó. Aplicándolo en amistades, relaciones amorosas y familiares” y pues entendí todo.