Mi peor enemigo nunca ha sido otra persona; casi siempre he sido yo, justificando las acciones de alguien para no irme. Inventándome razones para creer que todo mejoraría, minimizando lo que me dolía y convenciéndome de que, si aguantaba un poco más, las cosas serían distintas.
me pone muy triste ver como los espacios queer se han vuelto más heteronormados. En las discotecas gays ponen solo reggaeton, nada de divas pop, nada de cultura queer.
No debimos dejar entrar a las mujeres hetero y a sus novios a nuestros espacios