Nadie habla de lo terapéutico que puede ser limpiar tu casa hasta sudar, darte un baño, secarte con una toalla limpia y acostarte en las sábanas limpias.
La limpieza es vida.
Cuando llegas a tu casa, entras a tu habitación y se te ponen los ojos llorosos porque tienes tantas cosas en la cabeza que no sabes cómo gestionarlas y ya ni sabes qué hacer con tu vida. Es horrible sentirse así.