Victoria Granko, hija de Granko Arteaga. Es importante reconocer a los hijos de los criminales chavistas. Saben quién mató a Oscar Pérez... ese Granko Arteaga ... prohibido olvidar @MariaCorinaYA#ULTIMAHORA
¡DESPAMPANANTE! No se puede creer. Esto parece sacado de una película. Dos días antes, la Nobel de La Paz estaba a la deriva en un mar tormentoso, como parte de su travesía para escapar de los terroristas del Cartel de Los Soles, y ahora luciendo como una Reina de azul. Cuanto coraje, cuanto patriotismo, cuanto amor por la gente, cuanta compasión, cuanta decencia, una líder, una guerrera, una venezolana, una Reina Libertadora, una Nobel de La Paz. Que así sea el futuro de la nueva #Venezuela y de toda América.¡Dios siempre con ella y con nosotros!
#legionindependencia #GeneracionIndependencia
🚨🇻🇪 ATENCIÓN VENEZUELA
En esta zona de la Ciudad Deportiva de Guanare denuncian que el régimen mantiene arsenal oculto destinado a reprimir al pueblo, no para defender la soberanía.
Mientras la tiranía se arma, el ciudadano solo pide libertad.
🔥 ¡Que el mundo sepa lo que esconden!
EXIGEN ATENCIÓN PARA JUAN PABLO GUANIPA
Luego de la muerte en custodia de Alfredo Díaz, la cuenta de Juan Pablo Guanipa, manejada por su familia, exige atención del político, también cautivo en El Helicoide:
https://t.co/JaMJUQlHtU
Antonio José Benavides Torres, exjefe de la GNB, es uno de los rostros más oscuros del régimen. Bajo su mando hubo asesinatos, torturas y represión brutal en las protestas. Por eso está sancionado por medio mundo.
Hoy anda bajo perfil, pero que no se equivoque: los crímenes no se borran y la justicia lo va a alcanzar. Como él, cientos tendrán que rendir cuentas cuando caiga la dictadura.
Alfredito Díaz así se presentaba y así lo llamábamos todos, sus amigos, su equipo y su gente. Era una persona risueña, cercana, con un sentido del humor que aligeraba cualquier día y, al mismo tiempo, profundamente comprometida con la democracia y el servicio público.
Se formó con rigor, creció como líder y se propuso ser un buen servidor. Lo consiguió. Trabajó con convicción, con respeto por la institucionalidad y con un compromiso genuino por el bien común.
Nunca debió estar preso. Y, además, debió recibir la atención médica que necesitaba, como tantos presos políticos a quienes se les niega un derecho básico que debe ser garantizado sin excepciones. Ese trato evidencia un patrón de deshumanización. Su caso es emblemático y refleja la situación que enfrentan muchos presos políticos en Venezuela, privados de garantías básicas y sometidos a condiciones que vulneran su dignidad.
Conservo muchas anécdotas con Alfredito. Las cuento cada vez que puedo porque en ellas sigue vivo, afectuoso, íntegro y siempre sonriendo. Así lo recordaré.