Mientras que en este país la palabra comunista asuste más que corrupto, ladrón, acosador, homofóbico, racista, fascista, sexista, incompetente, clasista, oportunista, etc… no habrán cambios.
Que Laura trabaje con un acosador no es incompatible con que haya sido víctima.
PERO, que trabaje para un acosador y lo pase alabando como si fuera Dios, no es solo una traición a las mujeres -que ella dice querer representar- sino a si misma y a su propia historia de violencia
Un graffitti es la perfecta definición de protesta pacífica. El problema es que tenemos la propaganda liberal tan metida que nos hacen creer que dañar propiedad es equivalente o peor a dañar a un ser humano.