Argentina no es un país racista. Israel no es un país genocida.
Que una mentira se repita millones de veces no la convierte en verdad. Pero sí puede convertirla en una mentira peligrosa, porque termina confundiendo incluso a personas bien intencionadas.
Por eso hay que decir las cosas como son, una y otra vez. Porque mientras algunos no se cansan de difundir mentiras, nosotros no podemos cansarnos de defender la verdad.
Milei le quiso arancelar la Universidad a los extranjeros que venían a estudiar gratis pero los rectores se lo impidieron. Así que empiecen a fijarse quien juega para quien.
Todos los argentinos justamente indignados, de todo el espectro ideológico, deben aprovechar esta ocasión que el mundo nos regala para comprender que así de enloquecedor debe ser ser israelí, todos los días del año, noche y día, desde siempre.
Es fascinante ver cómo los progres argentinos descubren hoy lo que sienten los judíos insultados todo el año exactamente por la misma gente (sus aliados) y con las mismas palabras. Por supuesto, no se dan cuenta y le echan la culpa a Milei o a alguna conspiración.
Que me descansen brasileros, alemanes o italianos me la banco, tienen más copas y es lo lindo del fútbol, pero vos mexicano que la última vez que festejaste fue el cumpleaños de Quico chupame un huevo