Hay que enamorarse de alguien amable, culto, inteligente. Porque los días que no se puedan tener relaciones, que valioso resulta tomarse un café y poder platicar.
No es una paciencia pasiva, de brazos cruzados.
Es una paciencia activa.
De poner tu granito de arena diario, aunque todavía no veas todo el resultado.
Porque sí, hay que saber esperar.
Pero también hay que saber sostener el proceso sin dejar de avanzar.
Ser paciente mientras construyes tus sueños sí es necesario.
Pero la clave no está solo en esperar.
Está en tener paciencia mientras trabajas.
Mientras mejoras.
Mientras haces lo que te toca todos los días.
No seas duro contigo mismo. Recuerda que la gente exitosa empezó siendo principiante, y que para llegar lejos uno tiene que cometer errores y aprender en el camino. Es progreso, no perfección.
Te enseñan que el abandono, el divorcio o que las diferencias entre dos son un fracaso y no. Que se acabe algo no significa que no haya sido amor o que no eres estable. Estamos hechos de cansancio y cambio también.
A medida que sanas, elevas tus estándares sobre quién quieres tener cerca de ti, no por arrogancia, si no para mantener la vida tranquila y en paz que tanto te has esforzado en construir.