¿LEÓN XIII, SOCIALISTA?
León XIII tenía claro que, en el salvaje capitalismo liberal del «laissez-faire», estaba la raíz de todos los males y conflictos sociales; esto es lo que no quieren leer los supuestos católicos liberales y libertarios, adoradores de Mammón:
«Es urgente proveer de la manera oportuna al bien de las gentes de condición humilde, pues es mayoría la que se debate indecorosamente en una situación miserable y calamitosa, ya que, disueltos en el pasado siglo los antiguos gremios de artesanos, sin ningún apoyo que viniera a llenar su vacío, desentendiéndose las instituciones públicas y las leyes de la religión de nuestros antepasados, el tiempo fue insensiblemente entregando a los obreros, aislados e indefensos, a la inhumanidad de los empresarios y a la desenfrenada codicia de los competidores. Hizo aumentar el mal la voraz usura, que, reiteradamente condenada por la autoridad de la Iglesia, es practicada, no obstante, por hombres codiciosos y avaros bajo una apariencia distinta. Añádase a esto que no sólo la contratación del trabajo, sino también las relaciones comerciales de toda índole, se hallan sometidas al poder de unos pocos, hasta el punto de que un número sumamente reducido de opulentos y adinerados ha impuesto poco menos que el yugo de la esclavitud a una muchedumbre infinita de proletarios» (“Rerum novarum”, 1).
Ahora bien, León XIII también criticaba el socialismo radical de esa época (finales del siglo XIX), que era de carácter violento y pretendía abolir totalmente la propiedad privada. Ésta hay que defenderla —enseñaba—, precisamente porque su abolición también supondría un perjuicio para la república y las clases trabajadoras.
Sin embargo, no nos dejemos engañar por los cantos de sirena liberales y libertarios; ellos se erigen en máximos garantes de la propiedad privada, al mismo tiempo que trabajan para destruir el bien público. En este sentido, no tienen la misma postura iusnaturalista de la Iglesia. De hecho, estos miserables sólo defienden la propiedad privada de unos pocos; son enemigos, pues, del bien común, del derecho natural y de la Doctrina Social de la Iglesia.
— Dr. Mn. Jaime Mercant Simó
La igualdad, según Rousseau, es "que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, ni ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse". El alquiler de vientres, el pluriempleo, solo tiene explicación en un sistema tan desigual como en el que vivimos.
No me explico cómo en una cuidad tan colapsada en cuanto a movilidad como lo es Bogotá, el trabajo remoto tiende a acabarse en lugar de continuar. Está jodido llegar al trabajo, todo está vuelto una mierda.