Los adolescentes de ahora no van a entender la sensación de comprar una revista donde vienen tus artistas favoritos y un póster gigante para arruinar tu pared
Lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, se convierte en insomnio, en nudos en la garganta, en nostalgia, en error, en duda, en tristeza; lo que no decimos no se pierde, lo que no decimos nos consume.