A menos de dos semanas del mundial y siendo un convocado fijo en Argentina, le chupó un huevo todo y PIDIÓ JUGAR la final con River. Puso primero al club por sobre el resto de las cosas. El más grande de todos, Gonzalo Montiel.
Merecíamos una alegría y una victoria así. Jugando a lo grande y pisándoles la cabeza a los secanucas de turno. No tienen de donde agarrarse. Les tiramos la camiseta y la cancha encima. Inobjetable triunfo. Ojalá podamos coronarlo en Córdoba. Esta hinchada se merece ser campeón.
Ni robando tienen los huevos para ser campeones. Ni estafando al equipo más triste y virgo del país jugando de local. Siempre fueron la mierda corrupta de este país y de a poco se van a ir acabando todas sus mentiras instaladas.