Cuando llegas a ese punto en el que todo se está yendo a la mierda, pero sabes que ya no hay nada que puedas hacer para cambiarlo. Entonces te resignas y sigues adelante, porque, después de todo, ya nada puede lastimarte.
Ya no soy la amiga de la fiesta. Ahora, si quieres, vamos a desayunar, a hacer compras para la casa, a comprar ropa linda, a cenar, o a tomar un trago. Ese es mi plan ideal ahora.
Soy lo suficientemente madura para admitir que a veces soy una persona difícil. Sobrepienso todo, actúo con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia, pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie.