en estos tiempos desérticos, agresivos e individualistas, contar con personas que desean cuidar y habitar tu sensibilidad es algo así como tener un refugio emocional y existencial.
En la relatividad de lo que significa el tiempo, a mis 21 años, siento que he perdido la experiencia de sentirlo propio, porque necesito de él como si fuera un "algo", como si fuera ajeno.