@aftylux_ Me está pasando actualmente, yo iba con todo, dispuesto a todo, porque no quiero algo momentáneo, entonces ella anda con sus juegos, con chats ocultos, con cosas que me van decepcionando, entonces, no es que yo haya mentido, es que Mateo: 7:6
Microplastics are already inside us and they are affecting our health. Professor Ragusa explains where the real problem lies and why it's not just about plastic. Are you ready to find out what each of us needs to do to solve this problem?
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Mentí. Me encanta el juego. Me encanta la intensidad. Me encanta que duden de mí. Me encanta la incertidumbre.
Me encanta esa sensación de saber que es solo cuestión de tiempo.
No entendía por qué luchaba contra las mismas tentaciones.
Hasta que lo vi.
No luchás contra vicios.
Luchás contra el PROPÓSITO que Dios te dio.
Cada tentación es un don distorsionado.
Dejame explicarte:
Si luchás contra impulsos de fumar/beber:
Tu voz fue hecha para ser ESCUCHADA. Intentás ahogarla porque le tenés miedo al poder que tiene. El enemigo te quiere callado.
Si luchás contra la lujuria:
Tu corazón anhela AMAR y SER AMADO. Tenés una capacidad profunda para la intimidad y sanación. El enemigo te distrae con versiones baratas de lo que tu alma realmente necesita.
Si luchás contra la procrastinación:
Tenés dones MASIVOS que asustan. Tu potencial es tan grande que tu mente te sabotea para no enfrentarlo. El enemigo te paraliza porque si actuás, sos imparable.
Si luchás contra la inseguridad:
Fuiste diseñado para LIDERAR. Tu don de influencia es tan fuerte que el enemigo te convenció de que sos insignificante. Te tiene en silencio porque tu voz puede cambiar vidas.
Si luchás contra sentir demasiado:
Tenés el don de la EMPATÍA profunda. Podés conectar, sanar, entender a niveles que otros no pueden. El enemigo quiere que lo veas como debilidad cuando es tu SUPERPODER.
¿Ves el patrón?
Cada lucha interna es un DON que el enemigo está tratando de destruir ANTES de que lo descubras.
Te ataca exactamente donde sos más peligroso para él.
Por eso te mantiene en el PISO.
Porque si te levantás y usás lo que Dios te dio...
No puede pararte.
La batalla no es contra vos.
Es contra tu DESTINO.
No estás roto.
Estás siendo atacado.
Porque sos peligroso.
Levantate.
Usá lo que Dios te dio.
Y mirá cómo el enemigo huye.