Para qué carajo querés vivir 120 años si hoy vivís como si estuvieras pagando una promesa en Luján?
No salen, no disfrutan un plato de ñoquis y le tienen pánico a una banana.
La culpa, la soledad y la queja oxidan mucho más que cualquier pico de glucosa.
Cuiden el cuerpo, pero úsenlo para vivir.
el ghosteo, el gaslighting y todas esos anglicismos que se inventan ustedes para explicar algo tan complejo como el desamor no existen si sos criollo y argentino.
Siempre me ha enternecido que la pregunta sea "¿cómo me veo?" y no "¿cómo me ves?". La mirada del otro moldeando la propia mirada, la pregunta expectante. Tan frágiles.
si hay algo que me atrae mucho es la gente que sabe preguntar. muy aburrido que de repente todos tengan certezas y opiniones formadas sobre absolutamente todo
igual mi enemigo acá es otro: la moda de hablar en idioma terapéutico para relatar las banalidades afectivas más boludas, hay una desesperación por hacer automitología y sentirse ave fénix mes por medio por incidentes que no le cortarían la rutina semanal ni a un adolescente
Mira si me voy a enojar con un francés o un belga que dice que somos un pais racista hermano, abris un libro de historia y chorrea sangre de cualquiera de sus banderas, sacudis un poco y caen capítulos enteros de esclavitud, genocidio y masacres, colonizame las pelotas.
Quedan pocas personas con la finesse de Dolina para boludear gente con la malicia exacta para filtrar al boludo y que nos demos cuenta todos menos el boludeado.
cuando cuento cosas de mi laburo lo q siempre digo es que no hay nada más divertido que trabajar con niños porque la mente en la infancia es lo más grande que hay. hoy llegué 10 minutos tarde y uno de los nenes me dice abrazándome pense que te habías quedado dormida en la cama
a los niños no les faltan conversaciones ni explicaciones porque si pudieran entenderlas no necesitarían adultos. no sirve explicarles por qué tienen que comer verduras, tiene que haber un adulto que sepa lo que es mejor y pueda brindarlo. si pudiera entender no sería niño.
Lo conté antes y lo repito hoy, porque el público se renueva: hay un montón de chicos y chicas de jardín de infantes e incluso primaria con problemas graves de vocabulario porque sus padres y madres, sencillamente, no les hablan. No les dirigen la palabra.