Cuando la democracia funciona, los perdedores -a pesar de sus caras largas- entregan el poder, y el ganador, a pesar de todos los pesares, les estrecha las manos y les agradece. Como venezolano, no puedo evitar algo de envidia.
Sin un cambio de modelo donde se privilegia la importación por encima de la producción nacional, donde se ataca a quien crea empleo, cualquier aumento salarial terminará diluido en inflación.
Vamos a la Huelga Cívica Nacional para lograr vivir con dignidad de nuestro trabajo.