Morí y mi cuerpo fue consumido en cenizas cuando toda mi carne y mi ser físico comenzaron a arder al sentir el desprecio de quien suponía que me amaba.
El día de hoy morí, y no de la manera en la que me hubiese gustado, morí porque el amor de mi vida me mató, porque mi alma se fue poquito a poquito en cada empuje, porque mi corazón se desgarró con aquella mordida, porque mis huesos se pulverizaron con cada palabra y cada ofensa
Cuando salí del lugar por el que tanto tiempo me obligué a llamar hogar a pesar de los malos tratos de la progenitora me juré construir un hogar real en el que jamás volvería a sentirme como si no fuese nada