Recuerda que hay cosas que no se entienden, solo se aceptan. Deja que todo sea como tiene que ser y suelta. Puedes empezar de nuevo las veces que sean necesarias. Puedes elegirte siempre, aun cuando nadie más lo haga. Lo bueno llega: confía.
Nadie quiere decirte por qué la disciplina es tan importante. La disciplina es la forma más fuerte de amor propio. Es ignorar los placeres actuales para obtener mayores recompensas por venir. Es amarte a ti mismo lo suficiente como para darte todo lo que siempre has querido.
No estás atrasado. No estás perdiendo el tiempo. No estás fuera de camino. Estás exactamente donde debes estar para aprender, soltar, sanar y prepararte. Este momento, aunque no lo entiendas aún, es una parte clave del plan. El universo no se equivoca contigo.