@leesangyxon Ni de coña das clases aquí. —— soltó con algo de incredulidad que procuró borrar de su rostro a los dos segundos.
Suficientes sensaciones le había mostrado ya al pedante ese. —— Me gusta llevarme la última palabra.
@leesangyxon Y tú no tienes pinta de saber sumar dos más dos y aquí estamos. —— seguro que seguía en sus trece y pensando que había sido un crimen escolar el que pegara a su hijo.
Dio un par de pasos, ya fuera de la clase cuando se paró al escucharle. Tenía a su hijo aupado en +
@leesangyxon Yo me leo todo lo que mandan y lo que corresponde como madre de un niño, perdona. —— que luego le pareciera bien o mal lo que interiorizara era otra cosa.
Le miró por encima del hombro, posando su mano en la manilla de la puerta antes de abrirla y echar >
@leesangyxon < parecer. Después se giró hacia la profesora. Les miraba con una cara de circunstancia. No podía decir que lo sentía. ——
Pues buena suerte porque vengo a buscarle todos los días. —— contestó, soltando un bufido antes de pedirle disculpas a la profesora por >
@leesangyxon —— ¡Es un niño! Que un niño pegue a alguien no puede considerarse un crimen. Por dios ¡que tienen tres años! —— rebatió, su queja siendo clara esta vez.
Ese hombre la estaba desesperando.
—— Y no te fíes, me dan igual tus palabras. Ha sido un desliz y ya está todo +
@leesangyxon —— ¿Medidas? Ni que pegar a otra persona fuera un crimen. —— espetó más que molesta por su reacción. Las ganas que tenía de meterle algo en la boca para que se callara eran grandes, aun sabiendo que, en parte, tenía algo de razón. —— No va a hacer falta >