@ElInmortal____ Dónde está la Champions de Mourinho con la mejor plantilla posible de Europa en ese momento, dónde? Sois unos brasas los de la grada de extrema idiotez. Ni soy pro Casillas, ni pro Mourinho.... Seguid haciendo bandos y pasando facturas.
A raíz de la muerte de mi hijo, he tratado con periodistas, siempre tuve la sensación de que se me trataba con respeto, al fin y al cabo mi hijo estaba desaparecido y había sido un héroe. Hubo una excepción, este “asqueroso”, que se permitió hacer populismo a mi costa. Le colgué.
Ya que el culebrón " adults only" se está liando tanto, voy a contar una experiencia. Cerca de mi casa (o no tan cerca) hay un restaurante asiático al que a mí me encantaba ir y al que no he vuelto. Y no he vuelto porque la última vez que fuimos había una familia con varios niños. Los niños se pelearon, gritaron corrieron por el pasillo y nos hicieron básicamente la velada imposible. Cuando le pedí a la encargada que por favor fuera a la mesa a decir algo, la chica fue y le dijo que nos habíamos quejado y los siguientes que la madre vino a mí y encima me eché el sermón ese de "¿te crees que porque eres famosa...? "
También recuerdo, en el restaurante del Ateneo, cuando aquel restaurante no era precisamente barato, algo similar. Y, además,de noche.
Tengo una amiga que vive en una urbanización con piscina y que ama la piscin, pero que no puede bajar porque los niños le hacen la vida imposible. Hay una patulea de niños que se tira en bomba, que se persiguen unos a otros a berrido ñumpuo. Cuando sale de vacaciones siempre elige hoteles sin niños.
Cada vez hay más establecimientos que restringen la entrada de niños, que establecen una edad mínima para acceder al local o que reservan determinados horarios o espacios exclusivamente para adultos.
Quizá estamos planteando mal la pregunta.Porque un restaurante adults only no tiene necesariamente que estar en contra de los niños, del mismo modo que un hotel adults only tampoco lo está. Puede estar simplemente a favor de ofrecer una experiencia determinada.
Y parece si existe una demanda para esa experiencia, será por algo.
Y muchos padres apoyan esta posibilidad. Deberíamos abandonar de una vez por todas la idea simplista de que el debate enfrenta a personas con hijos contra personas sin hijos.
Porque los padres también salen sin sus hijos. También celebran aniversarios. También tienen citas románticas. También necesitan tener una conversación importante sin escuchar dibujos animados en el teléfono de la mesa de al lado. También pueden querer pasar una noche sin niños, precisamente porque llevan toda la semana rodeados de los suyos.
Hemos convertido cualquier limitación de acceso en una discusión moral, cuando muchas veces estamos hablando simplemente de segmentación comercial.
Nadie considera ofensivo que exista un restaurante especializado en comida vegana aunque la mayoría de la población coma carne.
Nadie exige a un restaurante japonés que incorpore hamburguesas porque algunas personas prefieren las hamburguesas.
Nadie entiende cómo discriminatorio que un local tenga música a todo volumen, aunque eso lo convierta en un lugar poco apropiado para quien busca tranquilidad.
Tampoco esperamos encontrar exactamente el mismo ambiente en una cafetería familiar a las cinco de la tarde que en un after.
Los establecimientos hosteleros llevan toda la vida seleccionando indirectamente a su público mediante el precio, la decoración, la música, la carta, la ubicación, los horarios o el código de vestimenta.
La novedad consiste en decirlo claramente.
Hay una diferencia enorme entre anunciar "NO SE ADMITEN NIÑOS" y explicar que un determinado espacio ha sido "diseñado para adultos".
Un establecimiento especializado en menús degustación de tres horas puede decidir que su propuesta sencillamente no está pensada para niños pequeños.
No necesariamente está expulsando a nadie. Está definiendo su producto.
Y esto nos lleva a una cuestión mucho más amplia que los niños: cada vez queremos saber con mayor precisión qué experiencia estamos comprando. Todo se centra en la posibilidad de ELECCIÓN
SI reservamos un hotel queremos saber si encontraremos ruido en la piscina o silencio. Cuando elegimos un restaurante queremos saber si si podremos hablar tranquilamente o tendremos música, o si habrá niños, o si podremos ir con nuestro perro, o si habrá grupos numerosos, o si la comida durará cuarenta minutos o tres horas.
Queremos saber dónde vamos. No es tan difícil de entender.
@pirlosantos Hablas de parte de la grada de extrema derecha del Bernabeu, o de parte de la grada de extrema idiotez, o de parte de las dos? No reconocer que hubiera sido un jugador necesario y fundamental es puro forofismo barato. Formas parte de la afición patética que hay en el Real
@josKsan@IdiazAyuso No ensucies esa bandera, te queda muy gran gañan, y dices ser docente. Desde luego tenemos el futuro perdido con gentuza como tú. Yo soy madridista, y se agradece cualquier ayuda, sea Messi o de dónde proceda. Da vergüenza leer lo que piensas miserable
Si las autoridades marroquíes están viendo ahora mismo La Sexta, tienen que estar encantadas y muertas de risa.
No sólo nos invaden, pues también consiguen que una parte del país se ponga de su lado, con afirmaciones mezcla de ignorancia, fanatismo e imprudencia.
En ningún medio marroquí se oirían tantas barbaridades en contra de su propio país.
Aquí, consiguen que encima nos enfrentemos y nos dividamos entre nosotros.
Programas así hacen un flaco servicio a España, y le otorgan doble victoria a Marruecos.
A pesar de ello, ¡España no se rinde!
Melilla es española desde 1497 y Ceuta desde 1668, cuando pasó de Portugal a la Corona. Melilla, cuando la tomó Castilla, estaba en ruinas y sin control efectivo de nadie: los wattasíes de Fez y los zayyaníes de Tlemecén se la disputaban sin ocuparla. No se arrebató a ningún Estado, se ocupó un vacío. La dinastía alauí, la que reina hoy, no llega al poder hasta los años 1660: casi dos siglos después.
Pero el título español no depende de esa fecha, y ahí está su fuerza. Depende de cinco siglos de posesión continua, pacífica y efectiva, con una población que tiene ciudadanía española, vota en elecciones españolas y está representada en el Congreso. Eso es prescripción adquisitiva, la forma más sólida de soberanía que reconoce el derecho internacional.
Marruecos no reclama por herencia dinástica, no puede, sino por contigüidad geográfica y marco descolonizador. Y ahí el argumento se le complica: Ceuta y Melilla nunca fueron colonias, son territorio metropolitano con las mismas instituciones que Cádiz o Málaga, y sus habitantes no han pedido nunca cambiar de bandera. La descolonización se decide por autodeterminación, no por proximidad en el mapa.
Cinco siglos y una ciudadanía que se afirma cada vez que hay urnas. Eso no lo mueve un argumento de contigüidad.