mi fragmento favorito en cualquier cuento de Juan Rulfo sigue siendo: «Nadie te hará daño nunca, hijo. Estoy aquí para protegerte. Por eso nací antes que tú y mis huesos se endurecieron primero que los tuyos.»
¿Cómo crees que vas a despertar a tu morra con un beso de sol y un temblor de la tierra?
A cerrar el putísimo estadio.
Te veo, Popocatépetl. You’ve got game.