Nadie está cuestionando su derecho a preocuparse por Bangtan. Lo que cuestionamos es que pretendan utilizar esa preocupación para cuestionar una cultura que desconocen.
Que puedan opinar no significa que tengan razón, y preocuparse por los chicos no les da autoridad para decirnos cómo debemos vivir nuestros recitales. Podemos escuchar sus pedidos y tomar su seguridad en serio sin tener que aceptar sus juicios sobre nuestra cultura.
Si esto ocurriera en Chile, no nos tomaríamos el atrevimiento de explicarles a los chilenos cómo deben vivir sus propias tradiciones musicales. Esperamos exactamente la misma consideración para Argentina.
Así que no desvíen la discusión: nadie está diciendo que no escuchemos a Bangtan. Estamos diciendo que su preocupación no les da derecho a descalificar nuestras costumbres ni a tratarnos como si no supiéramos lo que hacemos en nuestro propio país.
El respeto cultural no funciona únicamente cuando les conviene. Si exigen que escuchemos, también les corresponde escuchar.