Si tuviera que elegir
un lugar donde volver,
tú eres ese lugar
al que quisiera regresar.
Volvería a tenerte en mi vida
mil días y noches más.
-si tú fueras un lugar-
Es que ya yo era así
mucho antes de ti.
Tengo los mismos vicios,
como las mismas cosas,
incluso ya estaba enamorado de ti,
sin conocerte te extrañaba,
como si supiera
que ya te hacía falta.
Ojos que tienen manos,
que te toman y te calman,
que abrazan en medio de la ansiedad,
que aman sin decir nada,
que brillan con luz propia.
Ojos a los que nunca se puede mentir,
que tienen dentro mil atardeceres,
que salvan de una guerra.
Hay ojos así,
como los tuyos por ejemplo.
Habernos encontrado
no fue ninguna coincidencia
y mucho menos casualidad.
Quizás ya estaba predestinado,
el destino lo tenía preparado.
Por eso seguimos aquí,
conquistándonos a diario,
sin límites y sin horarios.
Ellos comenzaron a soñar
un domingo por la tarde,
cuando desnudos,
nadie les miraba,
y desde aquel día
no hubo quien frenara su vuelo,
quien borrara su sueño.
No somos más
que el tiempo que nos queda
caminando hacia el olvido
que seremos.
Es duro, pero es así.
El resto, es literatura.
Mientras tanto
no lo pienso mucho,
sigo caminando,
tomando café,
enamorándome,
viendo la nieve caer
o bailando hasta el amanecer.
Dicen
que hace falta desorientarse
una y otra vez,
para saber quíen eres.
Y sobre todo
encontrar ese punto cardinal
al que todos queremos llegar.
Justo allí,
te encontré a ti.