@perfumesclub aquí sigo, sin productos y sin el dinero. Reclamación tras reclamación y lo único que tenéis que hacer es reembolso. Si os falla vuestro proveedor logístico, no es mi problema. ¿Es tan difícil solventarlo?
Entrevistar a Millás.
Un deseo hecho realidad.
Espero que la disfrutéis al menos la mitad que la disfrutamos los que estuvimos con él tres días en Muros de Nalón, en Asturias.
#LodeMillas@JuanJoseMillas
Ahora en @laSextaTV@LoDeEvole
Esto es un puta maravilla!!!! El PSOE y sus nuevos fichajes, son contestados, por nuestras líderes, que bueno ese final!!!
Felicitaciones al autor, grande!!
Sin duda, Bruce Springsteen es más “el Boss” que nunca
'Streets of Minneapolis' (Bruce Springsteen)
A través del hielo y el frío del invierno,
por la avenida Nicollet,
una ciudad en llamas luchó contra el fuego y el hielo,
bajo las botas de los ocupantes,
el ejército privado del rey Trump, del Departamento de Seguridad Nacional,
con armas ceñidas a sus abrigos,
llegó a Minneapolis para hacer cumplir la ley,
o al menos eso dice su versión.
Contra el humo y las balas de goma,
a la luz del amanecer,
los ciudadanos se levantaron en nombre de la justicia,
y sus voces resonaron en la noche.
Y había huellas de sangre
Donde debería haber habido misericordia
Y dos muertos abandonados en las calles cubiertas de nieve
Alex Pretti y Renee Good
Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz
Cantando a través de la niebla sangrienta
Defenderemos esta tierra
Y al extranjero que se encuentra entre nosotros
Aquí, en nuestro hogar, mataron y vagaron
En el invierno del 26
Recordaremos los nombres de los que murieron
En las calles de Minneapolis.
Los matones federales de Trump le golpearon
En la cara y en el pecho.
Entonces oímos los disparos
Y Alex Pretti yacía en la nieve, muerto.
Afirmaron que fue en defensa propia, señor.
No te fíes de lo que ven tus ojos.
Es nuestra sangre y nuestros huesos.
Y estos silbatos y teléfonos
Contra las sucias mentiras de Miller y Noem.
Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz
Llorando a través de la sangrienta niebla.
Recordaremos los nombres de los que murieron
En las calles de Minneapolis
Ahora dicen que están aquí para hacer cumplir la ley
Pero pisotean nuestros derechos
Si tu piel es negra o morena, amigo mío
Puedes ser interrogado o deportado en el acto
Con cánticos de "ICE, fuera ya"
El corazón y el alma de nuestra ciudad persisten
A través de cristales rotos y lágrimas sangrientas
En las calles de Minneapolis
Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz
Cantando a través de la niebla sangrienta
Aquí, en nuestro hogar, mataron y vagaron
En el invierno del 26
Defenderemos esta tierra
Y al extranjero que se encuentra entre nosotros
Recordaremos los nombres de aquellos que murieron
En las calles de Minneapolis
Recordaremos los nombres de los que murieron
En las calles de Minneapolis.
#Trump #ICE #Gestapo #Minneapolis #NoAlFascismo
En la casa más antigua de la calle —la que huele a sopa maravilla y a ropa secándose con paciencia— había una mesa camilla que no era un mueble: era un pacto de hogar.
No era grande. Ni moderna. Tenía el tablero marcado por una vida entera de tazas apoyadas sin posavasos, de migas de pan y de lápices de colegio. Y, debajo, la falda de tela caía como una cortina de teatro humilde. Dentro, escondido como un corazón que trabaja en silencio, el brasero dejaba un calor manso, redondo, de esos que no presumen pero salvan las tardes de Enero.
Aquella tarde llovía con educación: sin furia, sin espectáculo. La lluvia hacía su trabajo, y la casa hacía el suyo con la luz de la campana extractora encendida en la cocina.
La abuela puso la manta encima de las rodillas del primero que llegó, como quien firma un contrato de cariño sin epígráfes. Luego vino el segundo, con las manos frías y la mirada cansada quitándose la bufanda. Luego el tercero, que traía un pan bajo el brazo y un “no sé qué me pasa” en la garganta. Y al final llegó ella la que siempre dice “estoy bien” aunque se le note el temblor en los hombros.
Nadie hizo grandes discursos. Aquí no se venía a ganar una discusión, sino a recuperar el pulso en la tabla redonda.
Se sentaron alrededor, pegando las rodillas como si fueran piezas de un mismo puzzle. Al principio hablaron de cosas pequeñas: de la humedad, de una vecina que se ha cortado el pelo demasiado, del precio del aceite, de ese dolor de espalda que aparece cuando uno se traga más de lo que cuenta. Y la mesa camilla, tan sabia, dejó que el calor hiciera lo que el orgullo no sabe: aflojar la hondura.
El brasero no era fuego, era misericordia.
Entonces alguien —siempre hay alguien valiente en lo cotidiano y diario— dijo:
—Hoy… necesito un abrazo.
No “quiero”. No “me vendría bien”. No “ya veremos”. Necesito. Hoy.
Y, como si la mesa llevara siglos esperando esa frase, se produjo el milagro más antiguo del mundo: nadie se movió rápido. Nadie se rió. Nadie apartó la mirada. Se levantaron despacio, como se levantan las buenas decisiones.
Se abrazaron.
Al principio fue un abrazo torpe, de esos que tienen miedo de molestar. Luego se volvió abrazo de verdad: el que no pregunta, el que no juzga, el que no explica nada porque lo entiende todo. Un abrazo compartido, ancho, con sitio para el cansancio y para la esperanza. Un abrazo con olor a casa, a hogar.
Cuando volvieron a sentarse, la mesa camilla parecía más luminosa. Como si hubiera recibido su tributo.
La abuela, con esa crueldad dulce de la verdad sencilla, puso un plato de galletas en el centro y dijo:
—Anda, comed. Que la vida duele menos con algo caliente y gente cerca.
Y nadie discutió.
Fuera seguía lloviendo. Dentro seguía el mundo, sí, con sus noticias y sus prisa y su fealdad. Pero allí, debajo de la falda de la mesa camilla, el tiempo tenía otra ley: la de los que se cuidan sin estridencias.
Y por un rato —solo por un rato, que es cuando ocurren las cosas importantes siempre— todos recordaron lo esencial:
que una casa se sostiene por las paredes,
pero una vida se sostiene por un abrazo.
Reciban mi abrazo.
@MoventisInfo quan les coses es fan ben fetes, cal dir-les . El dispositiu que heu preparat avui a Rda. Universitat per anar cap a Mataró, ha estat increible. Gràcies perquè Avui no tenia hora d’arribada a casa.
«En todas las parejas hay un miembro que llena el lavavajillas como si fuera un arquitecto romano y otra que lo hace como un mapache puesto de farlopa hasta las trancas.»
🎶✨ Empieza 'ARIA, locos por la ópera', el programa en el que 10 cantantes lucharán por convertirse en estrellas de la lírica. #EstrenoAriaRTVE
⭕️ https://t.co/lfLLyci274
España ha avanzado mucho en la lucha contra la violencia hacia las mujeres.
Pero la violencia machista sigue entre nosotros, también aquí, en las redes sociales.
Este 25N sigamos reivindicando la igualdad, no como un slogan, sino como una responsabilidad colectiva.
#NiUnaMenos
Dicen por ahí que la violencia de género no existe. Que las mujeres ya tenemos todos los derechos. Pero la realidad es muy diferente: Solo en lo que va de 2025, 37 mujeres han sido asesinadas en manos de sus parejas o ex-parejas. Es hora de luchar: https://t.co/r1SBoihOZy? #25N #25N2025
#FuturoImperfecto
Andreu Buenafuente
Si te preguntas cómo reconocer el sector más crítico del PSOE, son los que van al Hormiguero
Por ejemplo, Felipe González está a una visita de convertirse ya en tercera hormiga
Se habla de trancas, barrancas y canas blancas
Voy a aprovechar el hilo para contaros uno de los efectos Gruen más sofisticados que hay: el interior de un Zara.
En las tiendas de Zara (en otras también, pero estás son las más paradigmáticas), las prendas no están ordenadas de una manera lógica. Y me explico: