Alguno puede pensar que es fácil regresar al tenis profesional un año después de estar parado, pero no lo es. Y además, hacerlo tras una operación muy importante en la cadera.
Lo de Rafa Nadal es tremendamente admirable. Sobre todo, porque ya no tiene nada que demostrar y a pocos meses de cumplir los 38 años, todo toma otra dimensión.
Gracias, Rafa.