El meu fill té 7 anys.
Fa 4 anys que va a l'escola pública.
Avui els han posat deures, cosa no habitual.
Per la setmana que ve, tenen una fitxa amb una suma.
Repeteixo, una suma.
Sobretot que els nens no s'estressin.
Després ens diran que la culpa és dels ràtios.
Sembla que l’única manera de millorar les condicions (lamentables) dels nostres docents sigui col·lapsant el país. Tan de bo duri una setmana. Força a tots.
Un moment, en Cambray no és dels vostres? Què heu fet quan teníeu la conselleria per millorar la situació? Comprar ordinadors? Vau invertir mai el 6% del pressupost com diu la LEC?
El vostre tuit és una vergonya.
O porque les promocionaron con 4 pendientes en la ESO o porque, al final, el 3,5 se convertía en 5 y el 7,5 en 9 por arte de magia o porque siempre se ha hecho la vista gorda con el corta-pega de wikipedia o porque en la Comunión no faltaba el iPhone para estar 6 horas en TikTok.
Atenció: notícia sobre Educació en què, casualment, només es demana l’opinió d’una “experta” que, curiosament, és la Cap de projectes de la inefable Fundació Bofill. Tot queda a casa
Aviam si espavilem @SaraCanyete. Per què només demanes aquesta opinió?
https://t.co/gfgNDRNEUZ
A mi que feu servir el genèric femení em sembla bé. No sé, cadascú tria les seves batalles.
Ara, que el feu servir per moralitzar gèneres, com avui ha fet Albiach, estil "propietaris i llogateres" -el mal en masculí, el bé femení- em fa una mica de vergonya aliena. Una miqueta.
Els alumnes empren tant, però tant, la IA per escriure els treballs de curs que, quan et trobes un amb greus problemes gramaticals i sintàctics, però que no l'ha fet servir, li acabes valorant positivament. I no hauria de ser així. Anem sempre a menys i ens conformem amb poc.
"És pornografia literària.” El dark romance és un subgènere de la literatura romàntica que cada cop té lectores més joves, fins i tot nenes de 5è i 6è de primària, malgrat que són novel·les dirigides al públic adult. “Tenen una toxicitat evident” https://t.co/6hBNuGpclH
Hola, me llamo Adolfo, soy un pequeño artista que vive en Zamora y hago ilustraciones como estas. Cuesta 0 euros hacer RT y la verdad es que me ayudaría mucho, gracias 🥺🥺🥺
LA MAYORÍA DE LA GENTE ES BUENA
No sé cómo dar las gracias a todas las buenas personas que me han transmitido su afecto y su solidaridad con la revisión de Piedad y la pérdida de nuestra gatita Clara. Aún no tenemos los resultados de la revisión, pero estamos seguros de que todo saldrá bien y nos consuela pensar que Clara disfrutó de una buena vida y se marchó dulcemente.
Dicen que esto no es el mundo real, pero los que escriben aquí son personas de carne y hueso. La mayoría de los mensajes de afecto proceden de personas que no ocultan su identidad. En cambio, los que insultan casi siempre utilizan avatares ridículos. Ellos sí que no son reales, simples mercenarios dispuestos a vomitar odio por una retribución miserable.
Pienso que la mayoría de la gente es buena y, aunque hace unos días manifesté mi desengaño con algunas amistades, puedo presumir de tener otros muchos amigos que nunca me han defraudado.
La vida es absurda si no hay nada más allá de la muerte, pero yo creo que esperar lo imposible es un imperativo de la razón. La esperanza es lo único que arroja luz sobre el mundo. Sin ella, solo somos sombras desfilando por el borde de un abismo.
La razón solo es una herramienta condicionada por nuestros límites biológicos. Pensar que lo sabe todo o que puede llegar a saberlo constituye un acto de arrogancia. La intuición, la poesía, el amor, la música o las experiencias místicas (que no son visiones, sino la sensación de comunión con el todo) nos dicen que la vida es más fuerte que la muerte, que somos algo más que polvo abocado a disiparse en el olvido.
De vuelta en casa tras la revisión cuatrimestral del cáncer. Estamos tranquilos y esperanzados, pero hoy ha sido un día triste. Ha muerto Clarita, la gatita atigrada de la foto. Estaba a punto de cumplir 19 años. Sé que en esta red hay muchos miserables que celebran el dolor ajeno, pero también hay muchos corazones compasivos y por ellos comparto estas incidencias de mi vida privada. Gracias a todos los que me transmitís cariño en este espacio. Este mundo es tan real como el de la calle. A fin de cuentas, en ambos lugares hay personas. Personas que se sienten dichosas al conectar con otras almas con los mismos anhelos y fragilidades. Clara fue una gatita extraordinariamente buena. Cuando Piedad volvía de la quimioterapia, notar su calor en su regazo le proporcionaba consuelo. El amor siempre es el mejor bálsamo. Me resigno a pensar que lo bello y bueno desaparezcan sin dejar huella. Como dijo Heráclito, después de la muerte nos encontraremos con cosas que no aguardamos ni imaginamos.
Mi hermana murió a los ocho años, delante de mis ojos.
Un conductor ebrio pasó en rojo mientras cruzábamos la calle.
Sobreviví por un paso. Ella no.
Desde ese día, el silencio se convirtió en la norma en mi casa.
Mis padres dejaron de hablar, de reír, de vivir.
A la hora de comer, la televisión cubría cualquier ruido; a la hora de cenar, nadie decía una palabra.
Nunca fuimos ricos, pero con ella todo parecía más ligero.
Cuando se fue, la vida se apagó poco a poco.
Mi padre ha empezado a beber.
Mi madre se ha convertido en una sombra: cocinaba sin sal, miraba al vacío desde la ventana.
Yo tenía diez años. Y aunque todavía respiraba, era como si ya no existiera.
A los trece dejé de comer.
No por vanidad, sino porque por dentro estaba vacío y la comida ya no tenía sabor.
Un día me desmayé en clase. Le eché la culpa al desayuno.
Nunca dije otra cosa.
A los catorce años empecé a escribir cartas que nunca enviaba.
"Echo de menos a mi madre como era antes". "Siento que si muriera no sería tan grave". Tengo miedo de convertirme en alguien que mira su vida desde lejos.
A los quince años me diagnosticaron depresión severa.
Mi madre lloraba, mi padre ni siquiera se presentó a la cita.
Me dieron unas pastillas, pero nadie me abrazó.
Solo me dijeron: Tienes que esforzarte, a todos nos pasa estar tristes.
Así aprendí a fingir que estaba mejor.
La noche del 21 de julio fue la peor.
No por un hecho preciso, sino por todo lo que se había acumulado.
Me encerré en el baño. No para morir, sino para desaparecer.
Me senté en la bañera, cerré los ojos... y me quedé dormido.
Cuando me desperté, estaba en el hospital.
Solo estaba mi madre, con la mirada perdida. Le dije: No quería morir. Solo quería que alguien se diera cuenta de que me estaba muriendo por dentro. ”
Fue la primera vez que realmente me escuchó.
A partir de ahí comenzó un camino.
Terapia familiar. Paseos. Lágrimas que ya no podíamos tragar.
No fue magia, sino un proceso.
Hoy tengo veintidós años y trabajo como psicólogo clínico.
Cuando un chico me dice:
"No sé por qué me siento tan solo",
siempre pienso lo mismo:
Lo sabes. Es solo que nadie te enseñó a decirlo. Porque hay heridas que no sangran.
Heridas que gritan suavemente, cada día. Hasta que alguien decida escucharlas.
Debemos afrontar con más madurez la muerte de un ser querido, sino arruinaremos nuestra vida y la de los demás. Debes ver la muerte como un paso más en nuestra evolución, pues el cuerpo muere pero el Alma no.