Les tengo que explicar por qué una Jóven que estudia dos carreras, e hizo su presencia a pulso en redes sociales hablando del sistema pensional de un lado técnico,
Es diferente a una aparecida que le inventarón 3 títulos para que ocupara un cargo para el cual no está capacitada?
En los municipios sin coca, Cepeda ganó en el 34%. En donde había altos cultivos ilícitos ganó en 73%. 485 mesas con 100% para Cepeda sin un voto nulo. Los números no mienten. Eso no es un país dividido. Es una Colombia que no votó en libertad. Los progres NO QUIEREN QUE SE HABLE DEL VOTO FUSIL, les sirve más la narrativa de un país dividido. Aquí está #ElControl
40 Billones Mensuales!
Sin una sola obra, inversión, proyecto en ejecución.
Ustedes son conscientes de que significa eso.
Para que tengan idea, la primera línea del metro de Bogotá costó 28 Billones.
¿Por qué justamente ahora Iván Cepeda propone desobediencia civil?
Justo cuando las revelaciones de Caracol y RCN dejan al descubierto los peores secretos de la "paz total".
No se dejen distraer: buscan el caos para evadir su responsabilidad, pero se equivocan... ellos ya no son los dueños de la calle y la Constitución se respeta.
📍APUNTE
○ Miguel Gómez Martínez: el regreso de la economía al centro del Estado
El nombramiento de Miguel Gómez Martínez como ministro de Hacienda es, probablemente, la decisión más trascendental del nuevo gobierno. No porque resuelva por sí sola los problemas económicos del país, sino porque define una prioridad política: recuperar la confianza como activo estratégico del Estado.
Durante demasiado tiempo, Colombia normalizó la incertidumbre regulatoria, el enfrentamiento con el sector productivo y la idea de que el crecimiento podía sostenerse sobre el gasto público y el discurso político. Esa visión dejó un costo evidente: menor inversión, pérdida de confianza y un deterioro progresivo de la credibilidad institucional.
Miguel Gómez representa una concepción distinta. Su trayectoria intelectual ha sido consistente en un principio fundamental: sin seguridad jurídica, disciplina fiscal, reglas estables y respeto por la iniciativa privada, no existe desarrollo sostenible. Esa no es una consigna ideológica; es una condición para que una economía genere riqueza, empleo y oportunidades.
Hoy sus ideas dejan de ser objeto de debate académico para convertirse en política pública. Ahí comenzará el verdadero juicio. Pero el mensaje del nombramiento ya es contundente: el Ministerio de Hacienda vuelve a ser el guardián de la estabilidad económica y no un instrumento de experimentación política.
Si Colombia quiere volver a crecer con solidez, atraer inversión y recuperar la confianza de quienes producen, este no es un cambio de nombres. Es un cambio de paradigma. Y, posiblemente, la decisión más importante del nuevo gobierno en materia económica.