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¿POR QUÉ TENEMOS QUE PONERLE AGUA A LOS CAMELLOS?
Los rituales son importantes, muy importantes. Y si eres niño, más. Quizá el concepto más complicado de aprender es el de tiempo. Mi hijo lleva 7 años luchando por comprenderlo. Lo manosea, hace como que lo entiende, se frustra. Pero hay algo que le da seguridad: el 6 de enero.
Sabe que el día de Reyes es el fin de un tiempo. Se acaba la Navidad, empieza el nuevo año, sabe que va a crecer y sabe que todo comienza de nuevo. Los rituales son importantes porque nos sirven para ordenar la vida. Son los letreros en esta carretera tan rara que llamamos vida.
Sin ellos estaríamos perdidos. Orientarse en el tiempo, es como viajar sin brújula. Por eso en mi casa, celebramos todos los rituales que sean necesarios: me da igual si son americanos, europeos o vietnamitas. Los ritos nos ayudan a comprender. Pero el 6 de enero va más allá.
El 6 de enero se produce un acontecimiento mágico... y no, no es la llegada de tres magos de oriente.
El 6 de enero, por única vez en el año, creamos una ficción colectiva. Todas las casas, todos los adultos, inventamos una historia conjunta.
Ponemos leche para los camellos, mordemos polvorones a la mitad y dejamos mechones de barba junto a los regalos. Todo en pos de crear la más verosímil de las historias. Por un día somos autores colectivos. Por una noche, hacemos la obra de teatro más grande de la historia.
Tengo mucha gente a mi alrededor que dice que no quiere mentir a sus hijos. Que prefiere darle los regalos en su nombre. Cada uno puede hacer lo que quiera, pero si me dan a elegir... prefiero la ficción.
La prefiero por una razón: para sentirme humano.
Por un día, nos olvidamos de ser adultos y jugamos, jugamos a que existe la magia, jugamos a contestar preguntas racionales con respuestas imposibles, jugamos a que todos tenemos un secreto y no pensamos decirlo.
Por todas estas razones, esta noche gritaré como un poseso a Gaspar por mi regalo. Me quedaré hasta las tantas envolviendo regalos y me despertaré a las 7 de la mañana en festivo sin protestar.
Porque por un día se diluye el nosotros y gana el ellos.
Feliz Día de Reyes.
Docentes intentando averiguar la mejor disposición del aula para colocar a 13 habladores separados entre sí, a los otros 7 fácilmente distraídos en la parte de atrás y, de algún modo, situar a los 5 tranquilos entre todos ellos.
Estás bien… y de repente, llega. Ese dolor que no avisa. Que limita. Que recuerda lo frágil que puedes ser. Millones lo viven cada día.
Hoy, #DíaMundialDelDolor, visibilizamos. Porque nombrarlo… también es acompañar.
#DolorCrónico#Lupus
La natalidad solo empezará a repuntar si los jóvenes tienen acceso a una Vivienda Digna asequible, salarios decentes y conciliación laboral (fomentar teletrabajo, guarderías públicas y jornada intensiva)
Esos son los primeros pasos y más básicos para atajar este problema grande.
Hay que recuperar la lentitud en los procesos de la vida. La rapidez es una estrategia diseñada para consumir –y ser consumidos– de forma incesante. El cerebro rápido y estresado no puede calcular las consecuencias de sus actos: simplemente reacciona, no actúa responsablemente.
Avui recolzem a les persones que conviuen amb #lupus malaltia autoimmune i sovint invisible. Afecta sobretot dones joves, amb brots imprevisibles que alteren la seva qualitat de vida. Escoltar, donar suport i visibilitzar també és cuidar. #DiaMundialDelLupus@LupusAcleg@Felupus