@_Das_ein ¿Porque tuve que verlo? después se lo mande a un amigo y en venganza me mando otro de un tal José Manuel Espinoza😑. Formas de explicarle a un extraterrestre que no es el humor.
@lainsurrecta86 @Fabehola_ @_Das_ein Me da contentura leer esto💜💚que logres, que logren juntarse y tener momentos de alegría para sobrellevar Nicaragua.
Si una se carga esta tristeza, sentido de impunidad e injusticia, no imagino los familiares y amigos cercanos de Hugo Torres.
Nos hieren y nos matan un poquito a la vez a todas.
Hugo Torres es el primero de los 8 presos políticos de la tercera edad que fallecen en la cárcel. Los demás son: Edgard Parrales, Francisco Aguirre-Sacasa, Pedro Joaquin Chamorro, José Pallais, Violeta Granera, Mauricio Díaz, y Dora María Téllez. Libertad para ellos y los 170 ya!
La madre de Max falleció hace poco. Montón de peticiones se hicieron desde diferentes expresiones de la sociedad a la "cristiana y solidaria" dictadura para que dejaran a Max verla en su lecho de muerte. No lo dejaron. Hoy encima es ilegalmente juzgado y encontrado "Culpable"...
Espero tanto que liberen a todas los presos políticos y luego si pudiera los metería en una bolita de cristal y que se vayan lejos de ese país con sus familias, a intentar vivir, no le deben nada a Nicaragua, ya no más sacrificios ¡Basta!
Imagino que tortura y que dolor para todos los familiares de los presos políticos no comer en paz, sin pensar en tu esposo, hermano o hija injustamente encarcelada en manos de una dictadura capaz de todo, seguro que no pasa ni un segundo en que no piensen en los suyos.
Igual que los miserables asesinos de Ortega y la Chayo quién se atreva a decir que algún preso político se "merece" estas torturas, esto es un tema de respeto a los Derechos Humanos.
Ni siquiera puedo expresar con palabras lo que se siente a mis amigas que no son Nicas, cuando desde lejos ves que tu casa se derrumba y que cada vez más es difícil pensar en un futuro esperanzador para los tuyos. Es un dolor que sólo quienes lo vivimos lo compartimos.
Pienso en el dolor y los traumas de esta generación, nunca tuvieron paz, nunca les dejaron vivir, ni siquiera en su adultez y vejez. No reconocer que eran jóvenes haciendo lo mejor que pudieron es de una ingratitud y falta de empatia.