Fallaste como pareja cuando alguien que te veía como su refugio, admiraba tu forma de ser y te amaba profundamente, terminó viéndote como una herida de la que tuvo que sanar.
Si ayer te aguantaste las ganas de no hablarle, hoy también lo vas a lograr y mañana igual y un día te dejará de importar, te dejará de doler y la vida te habrá enseñado que las personas se van y si no vuelven es porque no era para ti. No te aferres. Suelta... deja ir. Tú puedes.