"... Bien."
Y así sin más comenzó a alejarse. Se preguntaba si el rubio le seguiría o se atrevería a quedarse solo cuando están hablando de posibles demonios cerca. Ambas opciones estaban bien por él.
"Sí, podríamos."
Oh, ¿no habrá quejas? ¿No intentará huir? ¿De verdad va a ser tan fácil? Antes ni siquiera podía entrenar con él sin acabar cayéndose de un árbol.
"Deberíamos."
"Eso es bueno."
Su expresión se tranquilizó un poco, pero el gesto serio no desapareció.
"Podríamos ir e investigar que los alrededores están seguros..."
Al fin y al cabo es su trabajo.
"¿Verdad que sí?"
¿Amante de los gatos? Amante de los gatos. Muichirō podía pasarse todo el día jugando con el animal sin siquiera notar el paso del tiempo.
Oh, claro que podía acercarse. Hacía un rato que notó la presencia de la demonio pero el gato estaba ocupando toda su atención. Tiene prioridades.
"Nezuko, ¿te gustan los gatos?"
Preguntó mientras seguía jugando con el animal.
Y tanto que le agradaba. No tardó en alargar una mano hacia él. Por suerte, el felino parecía no tener miedo de los humanos, pues tras oler levemente su mano frotó la cabeza contra ésta, permitiéndose ser acariciado. Tokitō sonrió.
El Pilar caminaba tranquilamente cuando un ruido entre los arbustos llama su atención. ¿Qué hay allí? No duda en acercarse a comprobarlo cuando una bola de pelo sale de allí.
"¡Un gato!"
Parece feliz de ver al animal.