Humana | Sobreviviente | Psicóloga Clínica y Psicoterapeuta | Terapia Contextuales y de 3ra Generación | A veces hablo de Psicología, otras veces de la vida.
Hace un año, mi mamá tuvo un accidente de carro y casi se muere. Yo la llevé al hospital y me reía de ella porque le decía que cómo iba a empezar el año así. A la semana, mi papá se cayó de un segundo nivel. De milagro, ambos siguieron con vida. Quince días después, supe por qué.
Un día eres joven y al otro te toca trabajar y estudiar al mismo tiempo; más intentar mantener tu vida fit y tus relaciones, que lo último que te queda es tiempo para estar todo el día en redes.
Si pudiera darle una recomendación general a los/as amigos de alguien que está pasando por un proceso emocional de ruptura es: NO le cuenten nada de su ex pareja. Se los pregunten o no, no le cuenten absolutamente nada.
Ni idea, yo ya dejé de usar tanto tiempo las redes sociales y desde entonces, me alcanza el tiempo para otras cosas y vivo un poco más tranquila y en conexión con la realidad.
Una de las lecciones más duras y más profundas en la vida adulta es aceptar que no podes salvar a tus papás de las situaciones que viven o en las que deciden estar.
El verdadero descanso es no responder asuntos del trabajo, dormir lo que necesita tu cuerpo, hacer las cosas más despacio, compartir y convivir con personas que te importan.
Cuando afrontas algo que te da miedo, cambia la experiencia de cómo creías que iba ser y cómo termina siendo en realidad.
Por eso es importante exponerte, porque es la única forma de comprobar y de reforzar tu seguridad personal.
No antes, sino después de hacerlo.