Una persona que tiene que vender sus cosas para acceder a salud y a servicios básicos no es un héroe, es una víctima.
Dejemos de romantizar la precarización y la pobreza.
Los titulares deberían destacar estos hechos como lo que son, un atentado contra la dignidad de los paraguayos.
Cada vez que lo veo a Alfaro me acuerdo de cuando se quiebra recordando a su mamá. De juntar las hojas de los árboles para que ella no se muriera. No hay nadie que merezca más esta hazaña que este tipo.