Argentina es la parte de la latinidad que los latinos odian.
Porque Argentina se la cree, se crece, mira a otros por encima del hombro, y al latino le enseñaron a agachar la cabeza, a aceptar la humillación como humildad.
Cambiar a Molina por Montiel es como dar vueltas las pilas del control, vos sabes que siguen siendo las mismas pilas de mierda pero por alguna razón funciona