Verdaderamente peligroso no es que María Corina regrese a Venezuela. Lo peligroso es que quienes han llevado al país a esta crisis permanezcan indefinidamente en el poder.
Los venezolanos no estamos felices,
no es verdad que los venezolanos estan bailando en las calles.
Ni antes ni mucho menos ahora después de estos dos terremotos.
Por favor, ¡No lo repitan más!.
Cada vez que lo dicen, se convierte en una grieta en el alma más profunda que la que hay ahora en los edificios.
Venezuela no está feliz con este régimen.
Es un país sin gobierno, antes y después del 3 de enero.
Venezuela merece tener a alguien que la cuide, tener a alguien a quien le importe realmente su bienestar, su futuro.
Quien torturó, quien asesinó, quien persiguió, quien robó y creo la crisis, no puede manejar esta nueva crisis.
Su presencia allí solo seguirá generando más fallecidos, más desesperanza.
La llamada "fase dos" de la recuperación, ahora es cien veces más retadora.
Pero ni la primera que se había concebido ni esta, terminarán de materializarse nunca mientras la sigan delegando a criminales inhumanos quienes desprecian a su propio pueblo.
Deben ser desplazados de inmediato.
Los venezolanos necesitan a autoridades que estén a la altura de su propio corazón, compasivos, talentosos, honestos.
No le den más aire a quienes condenaron a morir sin oxígeno a tantos después de estos terremotos.
Allí en las oscuridad de las ruinas que quedaron apiladas, y en las que ellos han convertido a Venezuela.
No permitan que sigan lastimando a millones de venezolanos.
Ya es suficiente con los miles quienes van a tener que empezar a despedir a los suyos en los próximos días, cuando todos salgamos de este shock y comencemos a procesar las espantosas y reales cifras de fallecidos y heridos que el régimen también empezará a negar.
La peor tragedia de Venezuela, sigue en Miraflores.
Señores de la @usembassyve somos muchos los venezolanos decepcionados por las declaraciones del embajador Jhon M. Barret avalando las acciones de un régimen depredador como el de facto de la señora que fue responsable directa, en su condición de vicepresidenta ejecutiva de la nación, del narcoregimen de Nicolas Maduro. Es incomprensible esa actitud y también lo es la falta de apoyo y protección que merece una líder como @MariaCorinaYA para regresar a su patria, donde ella como ninguna otra ejerce un verdadero liderazgo. Los llamo a la reflexión, a no ser erráticos y a tener empatia con un pueblo y un País que ustedes decidieron tutelar. Suscribo el texto del ciudadano @CommanderRomero
Que nuestro Señor Jesucristo, en su infinita misericordia, los reciba en su santa gloria y les conceda el descanso eterno. Que el Espíritu Santo fortalezca, consuele y sostenga a sus familias en estos momentos de profundo dolor, y que la paz de Cristo, que sobrepasa todo entendimiento, llene sus corazones.
«Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.» (Juan 11:25).
Descansen en la paz del Señor. Amén. 🕊️🤍🇻🇪
Gracias, Jesús, @CommanderRomero por hablar con la autoridad moral de quien ha dedicado casi cuatro décadas a servir a Estados Unidos y a defender sus mejores valores. Me permití traducir la carta al español. Venezuela agradece tu voz firme, respetuosa y valiente. 🇺🇸🇻🇪
Carta abierta al embajador Barrett
Jesús Romero
@CommanderRomero · @usembassyve
Estimado embajador Barrett:
Mi nombre es Jesús Daniel Romero. Soy estadounidense de nacimiento, hijo de padre venezolano y madre estadounidense. Serví con orgullo a Estados Unidos durante más de 22 años en servicio activo en la Marina de los Estados Unidos, de la cual me retiré como oficial de Inteligencia Naval. Posteriormente, trabajé durante otros 15 años como especialista en Operaciones de Inteligencia del Departamento del Ejército, hasta mi jubilación del servicio federal en 2022. A lo largo de mi carrera también presté servicio a nuestro país en varias naciones de América Latina, desempeñando funciones diplomáticas en apoyo al Departamento de Defensa y contribuyendo a los intereses de seguridad nacional y a los objetivos de política exterior de Estados Unidos.
Los valores de Estados Unidos —la libertad, la justicia, la dignidad humana y el Estado de derecho— no son para mí simples ideales. Son principios que he defendido durante toda mi trayectoria militar y civil.
Como muchas otras personas, escuché con atención su reciente entrevista. Debo decirle que sus declaraciones me decepcionaron profundamente. Contrastan de manera evidente con los valores a cuyo servicio y defensa he dedicado mi vida.
La relación con cualquier gobierno nunca debe establecerse a costa de la claridad moral, particularmente cuando se trata de un régimen ampliamente cuestionado por su historial en materia de derechos humanos. En un momento en el que el pueblo venezolano sufre las consecuencias de un devastador desastre natural, muchos percibieron sus palabras como innecesariamente condescendientes con quienes ejercen el poder, en lugar de solidarias con las víctimas.
Haya sido esa o no su intención, las palabras importan. Las declaraciones públicas de un embajador de Estados Unidos tienen un peso enorme, especialmente durante los momentos de crisis. La historia suele recordar no solo las decisiones que toman los funcionarios públicos, sino también las palabras que eligen cuando la gente busca liderazgo, compasión y claridad moral.
No he logrado encontrar a una sola persona que haya expresado públicamente su apoyo o acuerdo con sus comentarios. Por el contrario, la reacción pública abrumadora ha sido de decepción, incredulidad y preocupación. Eso, por sí solo, debería invitar a una pausa y a una reflexión.
Le pido respetuosamente que considere el impacto que sus palabras han tenido sobre innumerables venezolanos, entre ellos muchos que durante años han visto a Estados Unidos como un faro de libertad, justicia y esperanza. En medio de un momento de profundo sufrimiento humano, muchos esperaban empatía y claridad moral por parte del representante de Estados Unidos. Lamentablemente, sus declaraciones transmitieron algo muy distinto.
Como alguien que ha dedicado casi cuatro décadas al servicio de esta nación, vistiendo el uniforme, trabajando en labores de inteligencia y cumpliendo misiones diplomáticas en el extranjero, me sentí obligado a expresar mi profunda decepción. El servicio público se mide, en última instancia, no solo por los cargos que ocupamos, sino por los principios que defendemos cuando más se ponen a prueba.
Respetuosamente,
Jesús Daniel Romero
Capitán de Corbeta, Marina de los Estados Unidos (Ret.)
Especialista en Operaciones de Inteligencia, Departamento del Ejército (Ret.)
Durante estos meses muchos aceptamos —y en mi caso, incluso defendí— la idea de que existía una estrategia gradual. El plan de “tres fases” anunciado por el secretario de Estado que buscaba desmontar, paso a paso, la estructura del chavismo mientras se construían condiciones para una transición democrática. Pero el 24 de junio cambió el país. Los terremotos rompieron ese esquema de la misma manera en que rompieron miles de edificios en Caracas y en el estado Vargas.
Desde el 24 de junio ya no discutimos únicamente quién debe gobernar Venezuela. Discutimos quién puede hacerlo. Hay una diferencia enorme entre ambas preguntas. La primera pertenece al terreno de la legitimidad democrática. La segunda pertenece al terreno de la capacidad estatal y, en este momento, de la supervivencia nacional. Los terremotos respondieron brutalmente esa segunda pregunta y la primera ya había sido respondida hace bastante tiempo (en 2023 y en 2024).
La discusión dejó de ser exclusivamente política. Ya no estamos hablando únicamente de cuándo deben celebrarse determinadas elecciones. Estamos hablando de quién tiene la capacidad de conducir a un país devastado, de coordinar su reconstrucción y, sobre todo, de proteger la vida de millones de venezolanos. Eso cambia completamente la ecuación.
Quiero ser absolutamente claro. Esto no se trata de @MariaCorinaYA como persona. Se trata de lo que ella representa porque así lo hemos decidido los venezolanos.
Ella no es la principal dirigente política del país porque lo haya decretado ningún gobierno extranjero, ningún organismo internacional o ningún partido. Lo es porque la inmensa mayoría de los venezolanos, dentro y fuera de nuestras fronteras, le otorgó esa legitimidad. Y el liderazgo, en una catástrofe nacional, deja de ser un asunto partidista para convertirse en una necesidad pública.
Por eso la pregunta no va dirigida a Delcy Rodríguez. La respuesta de la tiranía es perfectamente comprensible dentro de su propia lógica de supervivencia estalinista. Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello saben que su permanencia depende del miedo (que cada día es menor). Y saben también que la presencia de María Corina Machado en Venezuela representa exactamente lo contrario: organización, esperanza, coordinación y la posibilidad de que una sociedad profundamente golpeada vuelva a reconocerse alrededor de un liderazgo legítimo.
No espero otra conducta de ellos.
La pregunta es para Washington. Es para @marcorubio. Es para @realDonaldTrump. Es para @usembassyve. Si Estados Unidos continúa ejerciendo una influencia determinante sobre el rumbo de la transición venezolana, ¿por qué impedir o aceptar que la dirigente con mayor legitimidad del país permanezca fuera precisamente cuando Venezuela más la necesita? ¿Qué interés estratégico puede justificar semejante decisión después de lo que acabamos de vivir?
Escuché con atención el mensaje que María Corina envió desde Panamá. Hubo una frase que resume perfectamente el momento que atravesamos: «Esto no se trata de mí». Tiene razón. No se trata de ella. Se trata de un país entero que necesita reencontrarse. Se trata de miles de venezolanos de la diáspora que quieren regresar para ayudar. Se trata de médicos, ingenieros, rescatistas, empresarios, voluntarios y familias que necesitan una conducción capaz de organizar el inmenso esfuerzo de reconstrucción que tenemos por delante.
Toda gran tragedia nacional necesita liderazgo. No para sustituir el trabajo de los rescatistas. No para reemplazar a los ingenieros. No para cargar escombros. Sino para darle dirección a una nación que intenta ponerse nuevamente de pie.
Venezuela necesita hoy ese liderazgo. Y la inmensa mayoría de los venezolanos ya decidió quién debe ejercerlo.
Si en Washington alguien considera que la presencia de Machado sobre el terreno puede resultar «desestabilizadora», me temo que está leyendo un país que ya no existe. Porque el verdadero factor de desestabilización no es la líder legítima de los venezolanos; es una tiranía que ha demostrado, frente a la mayor tragedia natural de nuestra historia reciente, que no puede, no sabe y, lo más doloroso de admitir, tampoco quiere gobernar para proteger a su propia gente. Nos odia. Y, siendo honesto, también los odian los venezolanos a ellos. Existe una ruptura moral irreparable entre la sociedad y quienes ocupan de facto el poder.
El estallido social del que tantos hablan no ocurrirá porque María Corina vuelva a Venezuela. Podría ocurrir precisamente si el país continúa sin un horizonte político claro. Si la sociedad no encuentra una conducción capaz de canalizar institucionalmente el inmenso dolor, la frustración y la rabia acumulados durante estos días.
La forma de evitar ese escenario no consiste en mantener congelada una transición. Consiste en acelerarla. Consiste en permitir que la sociedad se organice para reconstruir el país física, económica, institucional y moralmente. Consiste en comprender que estos miserables que hoy permanecen cómodamente instalados en Miraflores ya no pueden seguir al frente de un país al que han demostrado despreciar una y otra vez.
También escucho con frecuencia que Venezuela debe proyectarse ahora como un país estabilizado y lleno de oportunidades para la inversión. Ojalá lleguemos pronto a ese escenario. Pero intentar vender hoy esa imagen ignorando la realidad que dejaron los terremotos sería un profundo error de diagnóstico.
Porque ningún inversionista serio apuesta únicamente por recursos naturales. Invierte donde existen instituciones. Donde existe seguridad jurídica. Donde existe capacidad administrativa. Donde existe un Estado capaz de responder cuando ocurre una emergencia. Y eso fue precisamente lo que esta semana quedó dramáticamente en evidencia.
Los videos de ciudadanos enfrentando a militares, las denuncias sobre obstáculos a la ayuda, el bloqueo de información y la indignación creciente de millones de venezolanos seguirán recorriendo el mundo. No hay estrategia comunicacional capaz de ocultarlo.
Y hay algo todavía más grave.
Un régimen que obstaculiza la ayuda humanitaria durante una tragedia nacional envía el peor mensaje posible a cualquier ciudadano y a cualquier inversionista: que ni siquiera frente al dolor colectivo está dispuesto a renunciar a la lógica del control criminal. Si roban comida, imagínense cómo van a robar las máquinas de empresarios.
Los venezolanos seguiremos agradeciendo el respaldo de Estados Unidos. Seguiremos considerándolo un aliado natural. Pero precisamente porque somos aliados debemos poder hablar con franqueza.
El problema nunca fue solamente Nicolás Maduro. El problema es el chavismo. El problema es Delcy Rodríguez. Es Jorge Rodríguez. Es Diosdado Cabello. Es una estructura de poder que ha demostrado durante veintisiete años que destruye todo aquello que toca y que, incluso frente a una tragedia de esta magnitud, sigue actuando como un obstáculo para su propio pueblo.
Han pasado seis meses desde el 3 de enero. Ha pasado una semana desde el 24 de junio. Cada uno de esos días ha tenido un costo humano. Y los venezolanos ya no podemos seguir esperando.
Queremos caminar junto a Estados Unidos. Queremos que siga siendo nuestro principal aliado en la recuperación de la democracia. Queremos que la reconstrucción de Venezuela sea también una historia de cooperación entre dos países que comparten valores e intereses. Pero también debemos decir con claridad que nosotros no podemos esperar indefinidamente. No podemos. Y no lo haremos.
El chavismo debe llegar a su fin.
No solamente porque destruyó la democracia. No solamente porque destruyó la economía. No solamente porque destruyó el Estado. Sino porque esta semana terminó de demostrar que también es incapaz de conducir el dolor de una nación. O, peor todavía, que lo disfruta.
Si para poner punto final a esta tragedia seguimos contando con el apoyo de nuestros aliados, estaremos profundamente agradecidos. Ojalá sea así. Si ese apoyo no alcanza o no llega con la urgencia que el momento exige, los venezolanos haremos lo que ya empezamos a hacer durante esta semana. Tomaremos el martillo con el que hoy removemos escombros para reconstruir nuestras ciudades. Y, cuando llegue el momento, también para derribar el muro político que desde hace veintisiete años impide que Venezuela vuelva a levantarse.
Ya ha sido demasiado.
Piloto se declara en desobediencia luego de que Maiquetia le negara la entrada con ayuda humanitaria cargada de medicinas y carpas, les dice que no acatará la orden y decide seguir adelante su vuelo y aterriza en Maiquetia con la ayuda.
En Venezuela están demostrando que no les está interesando al 100% ayudar a los ciudadanos.
Amigos mexicanos siéntanse orgullosos de este caballero..
Fue a Venezuela a salvar vidas, mandó a la chingada a los asquerosos chavistas, y siguió apoyando a los venezolanos que más lo necesitaban.
Héctor «El Topo Mayor» Méndez 🐐🇲🇽 Jefe de los topos aztecas GRANDE MÉXICO!🇻🇪❤️
María Corina está intentando hacer lo que es moral y humanamente correcto y, según Reuters, funcionarios de la administración están frustrados al respecto.
“Altos funcionarios de EEUU están frustrados por los intentos de Machado de regresar a Venezuela tras los terremotos”.
“Los Topos Azteca son una brigada🇲🇽 de rescate fundada por Héctor Méndez (Topo Mayor). Surgen como voluntarios tras el terremoto de 1985 en la Ciudad de México.
Rescatan en estructuras colapsadas.
No reciben donativos en efectivo de la población”.
HÉROES
¿Cómo van a reconstruir Venezuela los mismos que la saquearon?
¿Cómo van a salvar vidas venezolanas los mismos que las segaron? ¿Los que torturaron, reprimieron y asesinaron?
Delcy Rodríguez.
Jorge Rodríguez.
Diosdado Cabello.
Vladimir Padrino.
El terremoto más letal fueron ellos.
Peor: cómo vivir con el Estado en contra.
En Venezuela no hay ausencia de Estado, hay un abandono de sus responsabilidades, pero para obstaculizar ayudas, perseguir, poner controles, extorsionar, robar, censurar, encarcelar y mantener presos políticos, claro que hay un Estado.
🚨 "NUNCA HABÍA VISTO ALGO ASÍ": 🚨 "ES COMO EL 11 DE SEPTIEMBRE COMBINADO CON GAZA"
Brian Stern, veterano condecorado de las Fuerzas Especiales de EE.UU. y director de Greybull Rescue, ya se encuentra en Venezuela liderando operaciones de búsqueda y rescate.
Tras recorrer las zonas devastadas, aseguró que la magnitud de la destrucción supera cualquier comparación sencilla:
🗣️ "Hay barrios enteros reducidos a escombros. La escala es extrema y apenas estamos comenzando a comprender el número real de víctimas."
Stern, quien participó en las labores de rescate del 11 de septiembre y ha trabajado en zonas de guerra como Gaza, afirmó que Venezuela enfrenta una emergencia que requiere una movilización masiva de recursos, personal y ayuda internacional.
"Ahora mismo no hacen falta discursos. Hacen falta manos, equipos y apoyo para salvar vidas", señaló.
✍️ @greybullrescue
Heroes por Venezuela🇻🇪
Nuestros muchachos han tenido que trabajar con la uñas ya que no hay herramientas ni insumos , ni procedimientos para salvamento.
Que ternurita 🥰☺️ los Topos Aztecas de México 🇲🇽 un equipo reconocido a nivel mundial por ser excelente rescatista y vienen a dar esperanza a nuestro país 💛💙❤️ ✨
#Graciastopos#Mexico
Muchísimas gracias a los periodistas venezolanos por su trabajo.
Son toda una referencia generacional y harán historia por trabajar a pesar de una dictadura que miente siempre, que persigue, exilia, encarcela y tortura periodistas.
El gremio ha superado todo y sigue.
Feliz día.
El perro rescatista Tsunami, bajo la guía del venezolano Jorge Beens, se ha convertido en un símbolo de esperanza y vida frente a la compleja situación de los terremotos. Este post rinde un sentido homenaje a su incansable y silenciosa labor buscando personas entre los escombros.
A pesar de haber tenido un pasado difícil marcado por el maltrato y el abandono, Tsunami demostró que en las manos correctas se puede brillar. Actualmente, tras haber colaborado en numerosos países en la localización de personas desaparecidas, se encuentra realizando lo que se conoce como su "último baile" (the last dance), cerrando así una trayectoria impecable que llena de orgullo a quienes conocen su historia.
Me quito el sombrero ante @yummy_vzla! su respuesta a la crisis en Venezuela ha sido superlativa
En 48 han habilitado:
•Viajes gratis a hospitales y clínicas en Caracas (con compensación total a los conductores: yummy paga el viaje)
•Héroes / First responders: personal de emergencia viaja gratis registrándose en https://t.co/Igot4XJQVV.
•Donaciones con matching: dona en https://t.co/240AsqLOVO (tarjetas, ACH, pago móvil) y Yummy agrega 25% extra (hasta $100.000)
•Plataforma SOS: reporta daños estructurales con fotos y ubicación (https://t.co/7ZtsgU93OD). Ingenieros voluntarios evalúa las estructuras
•Servicio solo donde sea seguro (evaluando constantemente) para proteger a los yummers
Gracias Vicente y todo el equipo de Yummy, ojalá más empresas hicieran asi sea una fracción de lo que ustedes están haciendo
Absurdo.
No dejaron entrar a Venezuela a nuestros Bomberos Medellín @AlcaldiadeMed@DAGRDMedellin . Llevan 4 horas en sala en aeropuerto en territorio venezolano.
El pueblo Venezolano necesitando atención en la búsqueda de personas con y sin vida por el terrible terremoto y las “autoridades” de Venezuela no los deja ingresar.
Y el gobierno Colombiano diciendo que todo tiene que ser coordinado con ellos.
Señores es una tragedia. Es una emergencia.
No es una fiesta que necesite invitación.
Pobre Venezuela y pobre Colombia con estos arrogantes soberbios.
Se trata de la vida de la gente.
Terremoto en Venezuela: solo el pueblo salva al pueblo.
"Ver tanta movilización puede ser alentador, sin embargo, también puede ser una muestra de la desconfianza de la población ante un Estado que desde hace mucho dejó de cumplir con sus funciones y transformó las instituciones en guillotinas." https://t.co/18SkTH1Caw via @el_pais