@DIFUNDELOYA El Presidente Trump no decide eso. Es una propuesta que debe pasar por la aprobación de todos los poderes es USA y un referendum en Venezuela.
@RobertoSmithP@MariaCorinaYA@leopoldolopez@jguaido@hcapriles@AndresVelasqz Saludos Roberto. Muy buen trabajo el proyecto que presentas. Lo que veo que las economía se mueve por expectativas y ese motor lo harán las elecciones, bueno ni siquiera las elecciones sino el cronograma y las fechas de elecciones.
Después de meses de trabajo y circulación privada, el 1 de mayo publico Venezuela First World.
Un blueprint completo para reconstruir Venezuela como una nación de Primer Mundo — en todos los sentidos.
A escala real: dominancia energética, infraestructura masiva, instituciones reconstruidas y USD 6 trillones en inversión.
No es política. No es narrativa.
Es ejecución.
No existe ningún país de América Latina que deba servirnos de modelo.
Todos siguen siendo subdesarrollados, unos más que otros.
Venezuela debe mirar a los países más prósperos del mundo: Estados Unidos, Singapur, Japón, Alemania, Arabia Saudita, Dubái, Emiratos.
Ahí están los estándares.
Hagamos nuestro trabajo aquí… y convirtámonos nosotros en el modelo a seguir de América Latina.
¿Suena ambicioso?
Correcto. Es ambicioso.
NINGUNO. Repito NINGUNO de los economistas que se niegan a la dolarización, estarían dispuestos a prestar sus servicios en un contrato en bolívares. Todos requerirían que el contrato fuera en dólares.
Dígame alguien que esto no es verdad.
Venezuela tiene uno de los mayores potenciales eléctricos del mundo: hidro, gas, solar, eólica y hasta hidrógeno. Podríamos producir mucho más de lo que consume el país y exportar energía o alimentar la nueva economía de la IA, creando una nueva industria gigantesca.
Todo empieza cambiando la Ley eléctrica. Descentralización, competencia, libertad de proveedores, precios lógicos. Mercados eléctricos funcionales.
Después de 12 años de una prisión y un juicio injustos, hoy he obtenido formalmente el sobreseimiento de mi causa y mi libertad plena.
Hace 12 años, con 20 años de edad, fui injustamente detenida cuando fueron desmantelados varios campamentos en Caracas, junto a más de 270 jóvenes en una misma noche.
Aquellos campamentos surgieron como respuesta a la militarización de diversas plazas del país y al creciente aumento de la represión durante el año 2014.
Aún son muchos los venezolanos, civiles y militares, que siguen injustamente detenidos y que han sido excluidos de la Amnistía, permaneciendo en condiciones inhumanas de reclusión y en centros de detención que siguen funcionado como espacios de tortura.
De igual forma, estas libertades —aún incompletas— deben ir acompañadas de la reparación a las víctimas: madres y familias enteras que han sufrido tratos inhumanos en los centros de detención, así como cientos de presos políticos que han sido víctimas de crímenes de lesa humanidad.
El camino hacia la reconciliación debe comenzar avanzando hacia la liberación inmediata de todos los presos políticos, civiles y militares.
Asimismo, deben sentarse las bases para la verdad, garantías reales de no repetición y la reparación de las víctimas.
Mi compromiso continúa hasta #QueSeanTodos.
📺👊 𝐌𝐢 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐥𝐮𝐬𝐢ó𝐧 (𝐬𝐢𝐧 𝐚𝐧𝐞𝐬𝐭𝐞𝐬𝐢𝐚, 𝐲 𝐜𝐨𝐧 𝐩𝐮ñ𝐨𝐬 𝐜𝐞𝐫𝐫𝐚𝐝𝐨𝐬).
Por Elizabeth Sanchez Vegas
Jorge Rodríguez no miente de forma grosera, porque eso sería demasiado burdo para un psiquiatra tan astuto como él. En cambio, teje una telaraña espesa de medias verdades, de empatía fingida y de promesas completamente vacías para atrapar al más ingenuo: “perdón”, “consenso”, “nuevo momento”… todo para disfrazar el cinismo más podrido y repugnante que se pueda imaginar. Si uno olvida los últimos 25 años de represión brutal, de saqueo descarado, de tortura sistemática, de éxodo masivo y de muerte inútil, hasta podría sonar creíble. Pero no lo es en absoluto: es manipulación de altísimo nivel, apretando sin piedad los botones emocionales más sensibles del pueblo mientras el poder se aferra con dientes y uñas al trono que nunca ha querido soltar.
Te repite una y otra vez que lo que viviste no pasó como tú lo recuerdas, que tu hambre no es tan grave, que tus muertos no fueron tan inocentes, que tu exilio fue culpa tuya, que las sanciones son el verdadero problema y no el desastre que ellos mismos provocaron. Te hace sentir que estás loco por seguir confiando en lo que tus ojos vieron, en lo que tu estómago sintió vacío durante años, en lo que tu familia lloró cuando tuvo que huir. Es el abuso mental más cruel porque no te pega con las manos: te pega con palabras suaves, con sonrisas y con promesas de “nuevo momento”, hasta que empiezas a dudar de ti mismo y terminas defendiendo al verdugo.
El venezolano escéptico no solo tiene razón en no creerle nada; debería gritarlo. Detrás de cada “reconciliación” late el mismo régimen autoritario, envuelto en jerga terapéutica para anestesiar al pueblo. Y el colmo: usa el asesinato de su propio padre como escudo para vender “perdón” desde un sistema que nunca ha pagado por sus crímenes, que ha destrozado vidas y que ahora finge arrepentimiento para perpetuarse.
Venezuela no necesita ni una sola sesión más con este “psiquiatra” del poder que usa su título profesional para aplicar esta manipulación psicológica a escala nacional. Basta de ironías baratas. Basta de teatro repugnante. Basta de que nos quieran hacer creer que el problema somos nosotros por no tragarnos su versión edulcorada y falsa de la historia. Es hora de verdades crudas, sin ningún filtro y sin la menor piedad. El pueblo venezolano ya despertó hace rato. Y esta vez no se va a dejar dormir nunca más con cuentos de hadas disfrazados de reconciliación. El que tenga ojos que vea claro, el que tenga memoria que la mantenga intacta, y el que tenga dignidad que la defienda hasta el último aliento. Porque mientras sigan vendiendo este show asqueroso de perdón falso y consenso mentiroso, el verdadero dolor del venezolano sigue intacto, la cuenta pendiente con la historia no se borra con una ley ni con una entrevista amable, y la justicia real sigue esperando.