🕯️ EL DOLOR QUE NO CESA: Entre la maleza y el olvido, el colectivo Madres Buscadoras de Jalisco localizó una fosa clandestina con al menos 5 cuerpos. Las buscadoras pernoctaron en el sitio sin protección oficial para resguardar los restos
Otra vez Ebrard. En un patrón de clientelismo recurrente, ha colocado en espacios privilegiados del gobierno a la hija y nieta de Susie Iruegas, garantizado su sustento a cargo del erario. “Pasa en todo el gobierno”, me dijo su vocero. @EjeCentral
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👉🏻🇲🇽Otra jovencita víctima de las supuestas “ofertas laborales” en la CDMX.
María Adela, de 26 años y Licenciada en Arquitectura, viajó de Quintana Roo a la capital buscando mejores oportunidades laborales.
De pronto, su madre perdió toda comunicación con ella durante dos semanas. Conociendo la inseguridad que impera en la CDMX, viajó personalmente y presentó una denuncia ante la Fiscalía.
La sorpresa fue aterradora: encontró a su hija internada en el Instituto Nacional de Psiquiatría. No le dan información sobre quién la ingresó, no le permiten verla y solo logró hablar con ella mediante un amparo.
Su hija estaba emocionalmente destrozada y apenas pudo decirle que no podía contarle lo que había sucedido.
La madre exige respuestas: ¿por qué estaba ahí?, ¿quién la llevó?, ¿qué le hicieron?
Pero en lugar de ayudarla, el propio fiscal Omar Montoya fue tajante: “Señora, deje de investigar o le podría salir contraproducente”.
¿Qué carajos está pasando en la CDMX?
Esto ya no parece negligencia, parece encubrimiento. Algo raro, turbio y profundamente podrido está ocurriendo… y las autoridades no quieren que se sepa.
Este hombre se llama Mohamed Bzeek, vive en California y esa niña que tiene en brazos murió pocos días después de que le hicieran la foto, también en sus brazos. No era su hija. Era uno de los diez niños que han muerto bajo su cuidado. Porque Bzeek es padre de acogida y solo acoge a niños en estado terminal, para que no mueran solos.
Nació en Trípoli en 1954, antes de irse de Libia corría maratones. En 1978 entró en Estados Unidos con un visado de estudiante y allí se quedó. Vive en Azusa, una de esas localidades del extrarradio de Los Ángeles por donde circulan camiones y donde las casas tienen una pinta genérica, agrupadas sin llamar la atención.
En 1989 conoció a Dawn Rowe, que ya era madre de acogida desde principios de los ochenta, se casaron y empezaron a acoger juntos. En 1995 tomaron la decisión de dedicarse exclusivamente a niños con enfermedades terminales, los que nadie quería.
Me pregunto cómo fue ese momento exacto en que dos personas se sientan en una cocina y deciden que van a abrir su casa a los niños que se mueren, y en cómo esa decisión se toma, sin actas, sin nada que la registre, y sin embargo organiza el resto de una vida.
La primera niña que murió en su casa tenía un año, espina bífida, parte de la columna le crecía fuera de la piel. Murió el 4 de julio de 1991, mientras Mohamed se duchaba y Dawn preparaba la cena, él recuerda haber salido del baño y haber encontrado médicos en su salón. Lloró tres días.
Desde entonces ha acogido a unos ochenta niños, diez han muerto en sus brazos. El condado de Los Ángeles, cuatro millones de habitantes, lo llama cuando no hay nadie más. Lo llaman el padre de último recurso.
Muchos llegan sin nombre, nacen en hospitales y los abandonan, las familias no los nombran y en el papel pone "Baby boy", "Baby girl". Mohamed los nombra, les pone un nombre antes de que mueran.
Un nombre es gratis, cuatro sílabas, pero ese gesto, cuando se pone el nombre, decide si un niño que vivirá tres semanas existirá como persona o como registro administrativo.
Su hijo biológico, Adam, nació con osteogénesis imperfecta y enanismo, se ha roto casi todos los huesos del cuerpo. Dawn murió en 2015 de una enfermedad pulmonar y desde entonces Mohamed sigue solo, solo puede ocuparse de un niño a la vez. Cuando un periodista del Los Angeles Times entró en su casa en 2017 cuidaba de una niña de seis años con microcefalia, ciega, sorda, pies zambos, caderas dislocadas, no movía brazos ni piernas, tenía convulsiones. La había recibido con siete semanas de vida y le habían dicho que viviría unos meses. La sostenía durante las convulsiones y le hablaba aunque no oyera.
Sé que no puede oír, sé que no puede ver, pero le hablo, tiene sentimientos, es un ser humano.
En 2016, a Bzeek le diagnosticaron cáncer de colon, le pidió tiempo al médico, no puedo operarme todavía, tengo a un niño en casa que es terminal y tengo a mi hijo, que es discapacitado, no hay nadie más para ellos. En el hospital, ingresado, solo, dijo que por primera vez entendió lo que sentían los niños que cuidaba. Si yo a esta edad estoy asustado, cómo estarán ellos. Se operó y siguió.
Bzeek es musulmán practicante. Su historia se hizo internacional en febrero de 2017, justo cuando Trump firmó la orden ejecutiva que vetaba la entrada en Estados Unidos a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, Libia era uno de ellos. Ese mismo mes, en Azusa, el único padre de acogida de toda la ciudad de Los Ángeles dispuesto a llevarse a casa a los niños terminales era un libio musulmán.
Aunque mi corazón se rompa, dijo una vez, la muerte es parte de la vida, estoy con ellos hasta el final, los conforto, los quiero, quiero que sientan que tienen una familia, que tienen a alguien. Que no están solos.
What a great video. I never saw this one before. 1960 Elvis Presley and Frank Sinatra singing each other’s songs.
Such a rare and iconic moment in music history.❤️
Toda la discusión se ha centrado en la participación de la CIA en el operativo en Chihuahua, pero poco o nada se habla sobre el narcolaboratorio que existía allí.
Si hubo una violación a la soberanía en el operativo, también hubo una violación —y no menor— por parte del narco.
La presidenta sabía sobre la presencia de agentes de la CIA en Chihuahua
Michael McCaul, presidente del comité de Seguridad Nacional, afirma que no hay forma de que no estuviera enterada
Estuvo en 🇲🇽 en febrero para un acuerdo de cooperación binacional
No tiene salida @Claudiashein
Su intención es atacar a la gobernadora @MaruCampos_G y quitarle a la mala Chihuahua a la oposición.
S: ¿No hubo manera de que la presidenta Sheinbaum no supiera de los trabajos de la CIA en territorio mexicano?
McCaul: No
McCaul: “Puede haber la retórica política que se escuche, pero por debajo de toda esa retórica existe una profunda cooperación entre nuestros militares y nuestros agentes de inteligencia”.
S: “¿Entonces no hay forma de que la presidenta Sheinbaum no lo supiera?”
McCaul: “No”.
El congresista, presidente de los comités de Seguridad Nacional y Asuntos Exteriores, estuvo en México en febrero durante el diálogo para un acuerdo de cooperación entre fuerzas estadounidenses y mexicanas.
@StefyOchoa
#JJDiazMachuca
Les comparto la muy interesante investigacion de Herlinda Enriquez sobre la aplicación del derecho en las prisiones femeninas en México. Espero sea de su interés.
Esto es indignante.
Saskia Niño de Rivera denunció a la alcaldesa de Acapulco, Abelina López, y a la presidenta del DIF municipal por presuntamente quedarse con un camión de donaciones valuado en más de 2 millones de pesos.
El cargamento tenía colchones, sábanas, almohadas, estufas y aires acondicionados destinados a la Villa de las Niñas, un hogar para menores víctimas de abuso sexual y trata.
Según Saskia, los apoyos nunca llegaron a las niñas. Y para colmo, el equipo de la alcaldesa la habría presionado para que bajara la denuncia.
Robarse donaciones ya es miserable y bajeza brutal... pero es lo que se maneja en Morena.
A ver qué sale a decir Abelina López sobre esto.
Lo que está pasando en Sisal, Yucatán, es gravísimo.
Habitantes del puerto denuncian tala ilegal de manglares y relleno de humedales rumbo al Club de Patos.
Están arrasando una parte vital de la costa, una zona que protege el entorno, es el hábitat de especies y ayuda a contener el deterioro ambiental.
¿Por qué Morena, el partido en poder ahí, permite esto?
🔴 México se suma a foros en el extranjero que defienden la democracia, el medio ambiente y el derecho internacional, pero en casa reinan los derechos vulnerados, el silencio selectivo y decisiones que van en sentido opuesto.
Lee a @amparocasar. 📝
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En una comunidad serrana de Oaxaca, donde los caminos se dibujan entre cerros y los niños caminan kilómetros para llegar a la escuela, vivió una mujer cuyo nombre terminó convirtiéndose en leyenda sin que ella lo pretendiera.
Se llamaba María Elena Hernández.
Era maestra rural.
Pero no era una maestra cualquiera.
Llegó al pueblo de San Antonio Xochiltepec cuando apenas tenía veinte años. La escuela era una sola aula de lámina y madera, con pupitres gastados y pizarrones que ya no se borraban bien. Los niños llegaban con cuadernos rotos, lápices usados hasta el extremo, y una enorme ganas de aprender… si alguien les enseñaba cómo hacerlo.
María Elena no tenía lujos, ni programas educativos costosos, ni siquiera una biblioteca completa. Tenía ganas. Y tenía algo que, a veces, es más difícil de encontrar: paciencia.
Durante años enseñó con lo que tenía.
Con tiza amarilla, con historias, con ejercicios improvisados.
Pero cuando llegó la pandemia, todo cambió.
La escuela cerró.
Los niños se quedaron en casa.
Y la educación, de repente, se volvió un problema gigante.
La mayoría de las familias no tenía internet. Ni computadoras.
Algunos ni siquiera señal de teléfono.
Las clases virtuales pasaron de ser una herramienta prometedora a una ilusión inalcanzable.
María Elena podría haberse rendido.
Podría haber dicho: Así son las cosas. No puedo enseñar si no puedo verlos.
No lo hizo.
Lo primero que hizo fue caminar.
Día tras día recorrió los senderos del pueblo, casa por casa, con una libreta atada al pecho y pequeños cuadernos bajo el brazo.
No iba a enseñar sentado detrás de un escritorio.
Iba a enseñar donde estaban los niños.
Cuatro horas caminando un día. Cinco el siguiente. Subidas empinadas, bajadas polvorientas, sol abrasador o lluvia eterna: nada detenía sus pasos.
De puerta en puerta, dejaba actividades.
Pintaba letras.
Explicaba sumas.
Planteaba preguntas.
Se sentaba en el suelo si era necesario.
Respondía con calma a cada pregunta que alguien se atrevía a hacer.
No todos los adultos entendían para qué servía.
Pero los niños empezaron a leer sus cuadernos con una mezcla de orgullo y emoción que hace tiempo no veían.
Con los meses, lo que comenzó como una maestra sola se volvió algo comunitario.
Los padres empezaron a reunirse en grupos pequeños para ayudar a los más pequeños.
Algunos mayores, aunque analfabetas, aprendieron a leer frases simples junto con los niños.
El sonido de pasos y risas se mezcló con los nombres de letras, números, historias y poemas.
Y cuando por fin las escuelas pudieron reabrir, algo extraordinario había ocurrido:
Los niños de San Antonio Xochiltepec no solo habían logrado mantener el nivel educativo básico.
Lo habían superado.
Habían aprendido a leer mejor que muchas comunidades con acceso a tecnología. Habían afinado el pensamiento, el lenguaje, la curiosidad.
La maestra que caminaba era la misma.
Pero la comunidad entera se convirtió en aula.
Gente de pueblos vecinos empezó a preguntar cómo lo habían logrado.
Y la respuesta, simple y profunda, se fue repitiendo:
Porque María Elena creyó que la educación no debía detenerse por un muro… aunque ese muro se llamara pandemia.
Hoy, la historia de esa mujer ha sido compartida en radios comunitarias, pequeños documentales y conversaciones que cruzan montes y valles. Su nombre se pronuncia con respeto, no porque sea famosa, sino porque representa una verdad que a veces olvidamos:
La educación no está en un video, ni en una pantalla… está en la presencia.
En la constancia.
En el gesto de alguien que no se rinde por ti.
María Elena enseñó más que contenido.
Enseñó dignidad.
Y en un pueblo serrano de Oaxaca, cada vez que un niño levanta la mirada de un libro con una sonrisa, allí también camina, de algún modo, su maestra.
Entiendo que tienen al país quebrado, pero antes de disponer de dinero que no les pertenece, cumplan con sus obligaciones laborales. La indemnización que me corresponde —por no participar en su farsa de la elección del PJ— suma ya casi un año de mora. Si quieren ser generosos, que sea con sus propias quincenas, no con mis derechos. ¿Van a incluir los intereses que ha generado mi dinero retenido en sus cuentas?
Les hablo directamente a ustedes: @OAJ_Mex@HugoAguilarOrti
Ayúdenme etiquetando a la Presidenta en este post. Por alguna razón, mis menciones no aparecen y necesito que este reclamo sea visible. ¡Gracias por el apoyo! 🫶🇲🇽
‼️Brillante‼️ El senador @colosioriojas es claro: el @senadomexicano no tiene facultades para llamar a cuentas a la gobernadora de Chihuahua; ella sólo le rinde cuentas al pueblo de Chihuahua. Esto es un precedente peligroso. Y la Comisión de Puntos Constitucionales no tiene la facultad de procesar esas propuestas con punto de acuerdo.
Es el único que se refirió al tema jurídico.
PAN y Morena puro rollo político.
La "indignación" oficial llega tarde. La familia de Edith Guadalupe hizo el trabajo de la autoridad, entregó pruebas y ubicaciones, y nadie actuó. Tras 30 años del mismo grupo político en la CDMX, la justicia sigue siendo una mercancía.
Mi comentario en un minuto.
Denle play
Tras casi 15 años de litigio, un amparo judicial reconoció derechos fundamentales del pueblo wixárika sobre Wirikuta y ordenó la cancelación de 43 concesiones mineras dentro del área natural protegida. Sin embargo, autoridades tradicionales señalaron que la resolución deja vigentes al menos 20 concesiones en zonas de influencia del territorio sagrado.
El fallo también reconoce el vínculo del pueblo wixárika con Wirikuta y la obligación de consulta en futuros proyectos, pero las comunidades mantienen su exigencia de cancelar de forma total todas las concesiones mineras por el impacto ambiental y cultural en la región.
📹: Elizabeth Rivera Avelar/Corresponsal
🔗https://t.co/bGdYrOVoMy
Esto es gravísimo.
Retuvieron a Gustavo Gordillo, camarógrafo de TV Azteca Chiapas, en Ixtapa, Chiapas, junto a seis activistas.
Los secuestradores exigían 500 mil pesos bajo el argumento de “usos y costumbres”
El comunicador estaba cubriendo una denuncia ciudadana respecto a la privación del agua potable y electricidad en una comunidad.
¿Dónde están las autoridades cuando se quiere censurar a la prensa?