Estremecedor testimonio del senador socialista @fidelsenador Su mensaje es profundo, doloroso, generoso, lleno de amor a la vida y de compromiso. Habrá muchos a quienes les costará reconocer en este texto al rudo político que es Fidel, pero aquí está el hombre a corazón abierto. “Abrir la puerta sin cerrar la memoria” https://t.co/8i4Wud097t vía @biobio
Imperdible entrevista de Daniel Mansuy a Emmanuel Carrère. Profunda, íntima, culta, inteligente. En torno al último libro "Koljós" de este escritor de talla mundial, q reinventó un género literario en la huella de Truman Capote
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En esta era de la inteligencia artificial, es urgente distinguir el arte humano de lo que producen las máquinas. Existe una diferencia ontológica, incluso antes que estética, entre el arte y lo que una máquina puede generar mediante cálculos estadísticos a partir de millones de imágenes ajenas. A los algoritmos les falta la chispa de lo humano. Por eso, la Iglesia desea renovar la alianza con los artistas y las instituciones culturales: una alianza para custodiar lo humano.
Están los de la izquierda radical, como Bardem, Aita Sánchez-Gijon o Pedro Almodóvar (con un holding inmobiliario con un valor de 50 millones de euros) y después está, Don Antonio. Simplemente, magistral.
Shaki, tú tienes una cosa que no se aprende ni se explica. Sales ahí y el universo se desordena un poquito para mirarte.
Magia, música y orgullo latino, que cuando late, se escucha en todas partes.
Te quiero Shaki
Auuuúuuuu 🐺❤️
@shakira
Los teloneros de Ed Sheeran no vendieron las entradas y llenaron estados, pero le dijeron que no y se fueron.
Su banda no convoca giras alrededor del mundo pero le dijeron que no y se fueron.
¡Lo dejaron completamente solo!
Pero olvidaron que el cabeza de cartel, el hombre de los más de 150 millones de discos vendidos a nivel mundial es él.
Olvidaron que el hombre que logró llenar el Wembley Stadium por 4 noches consecutivas con más de 300,000 personas, es él.
Ed Sheeran construyó todo lo que él es hoy sin que nadie le regale absolutamente nada. Y sólo él sabe perfectamente como deshacerse de tipos engreídos políticamente correctos. ¡Hoy los aplastó!
Ed Sheeran, él solo es la "banda".
Compruébalo por ti mismo. ¡Impresionante!
Llega el estuche conmemorativo «Persépolis (Edición 25 Aniversario)», la aclamada obra autobiográfica de Marjane Satrapi publicada por Reservoir Books.
Esta edición especial reúne cuatro volúmenes.
Les regalo una clase gratis de televisión a quienes se abren paso en los medios y a la cuerda de ignorantes, que no tienen oficio y critican porque perdieron su apuesta o la ganaron:
El silencio no fue tristeza por la derrota de Alcaraz, ni siquiera el salió triste de la cancha. Fue oficio.
Después de un partido como el de anoche de cinco sets, 3:33 a.m., récord de horario en el US Open, Ashe de pie, el micrófono no tiene que “cerrar” la escena.
Tiene que abrirla. El público que se quedó hasta esa hora es el final.
Mi voz o la de cualquiera voz, si entra de inmediato, lo tapa.
Me callé para que ustedes oyeran lo que yo oía
En televisión en vivo hay un error clásico: creer que el relator tiene que llenar cada segundo.
El público no es ruido de fondo. En un final así, el público es el comentario.
Primero la emoción.
Después la frase.
Eso no es silencio. Es respeto al momento.
En un Grand Slam, cuando el partido se acaba, hay tres capas de sonido:
1. El punto final.
2. El grito del jugador.
3. La ola expansiva del gritos del público del estadio.
Si yo hablo encima de la tercera, les estoy robando el momento que ustedes se merecen.
Eso se llama dejar respirar la imagen.
No es falta de palabras. Es timing.
Carlos perdió un partido enorme. Shelton ganó el más grande de su carrera.
Las dos cosas pueden ser verdaderas al mismo tiempo.
Mi trabajo no es elegir bando. Mi trabajo es no tapar lo que el estadio ya está contando mejor que yo.
Cuando el rugido baja, ahí sí: resultado, contexto, semifinal americana, lo que significó para cada uno.
Antes, silencio a propósito.
Eso es televisión en vivo: saber cuándo hablar… y cuándo callarse para que se escuche la verdad de la cancha.
De nada.